Dolor y miedo se apodera de campesinos del Bajo Cauca antioqueño

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Betancourth participó en el consejo comunal que presidió el presidente Uribe en Tarazá, en mayo pasado.
Los campesinos de Tarazá, municipio del Bajo Cauca Antioqueño, aún no salen de su consternación tras el asesinato de José Antonio Betancourth López, ocurrido este jueves 2 de julio en extrañas circunstancias que aún son materia de investigación.


Betancourth López era miembro de la Asociación de Campesinos del Bajo Cauca Antioqueño (Asocbac) y fue uno de los principales voceros de los campesinos cocaleros que en mayo del año anterior se reunieron con el presidente Álvaro Uribe Vélez en la propia localidad de Tarazá, con el fin de firmar los acuerdos que dieron fin a las masivas protestas generadas por la erradicación de la hoja de coca en esta zona de Antioquia.

 

De acuerdo con las versiones recogidas por testigos y autoridades, el dirigente campesino fue desaparecido el día martes 30 de junio a eso de las 6:15 de la tarde cuando se dirigía en un taxi desde el casco urbano de Tarazá hasta su residencia ubicada en la vereda El Doce. Al parecer, en el trayecto fue retenido por hombres armados quienes lo amarraron, se lo llevaron y posteriormente, lo asesinaron.

 

El cuerpo de Betancourth López, que fue totalmente descuartizado, fue hallado el 2 de julio en horas de la mañana en inmediaciones del acueducto de la vereda Piedras. Su muerte se produce en momentos en que el Gobierno departamental, en apoyo con el Ejército y la Policía Nacional, adelantan fuertes operativos en todo el Bajo Cauca Antioqueño a fin de recuperar el orden público en esta subregión que, según las estadísticas oficiales, figura como la más violenta del departamento.

 

Y es que la fuerte presencia de grupos emergentes del paramilitarismo, como lo son las llamadas bandas de “Los Paisas” y “Los de Urabá (antigua banda de alias don Mario), quienes se estarían disputando el control de los cultivos de uso ilícito así como la producción y distribución de cocaína, ha originado una “guerra sin cuartel” desde hace aproximadamente dos años de la que no se escapan ni los líderes campesinos y comunitarios.

 

Con la trágica desaparición de Betancourth López son dos los dirigentes campesinos asesinados en menos de un mes. Ya el pasado 12 de junio se había presentado el asesinato de Joaquín Emilio García Lopera, líder de las víctimas del Bloque Mineros, que operó en esta vasta región bajo el mando del hoy extraditado Ramiro Vanoy, alias Cuco Vanoy. Su crimen se produjo en su residencia en el corregimiento La Caucana y, según testigos del hecho, hombres de “Los Paisas” estarían tras este hecho.

 

A raíz de esta muerte, varios dirigentes campesinos denunciaron amenazas de muerte que miembros de estos grupos al margen de la ley habían proferido contra varios de ellos.

 

Desde la Coordinación Agraria de Colombia  (CNA) y de la Minga Social y Popular de Resistencia, instancias a la que se había vinculado recientemente Betancourth y desde donde ya había sostenido reuniones con delegados del gobierno nacional, se condenó este crimen y se pidió enérgicamente celeridad en las investigaciones que permitan dar con la captura de los responsables.

 

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