Conclusiones y hallazgos del Observatorio de Derechos Humanos IPC en 2009

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El año 2009 se caracterizó por un deterioro generalizado de la seguridad y el incremento de violaciones a los DD.HH
“Durante el año 2009, la dinámica del conflicto en Medellín estuvo marcada por un drástico incremento en las cifras de homicidios; amenazas a sectores poblacionales concretos, a defensores de derechos humanos, sindicalistas, líderes sociales y estudiantes universitarios; ataques a testigos y a desmovilizados; desplazamiento intraurbano y reclutamiento forzado. Estos hechos, a grandes rasgos, dejan entrever que la situación de la ciudad no se reduce exclusivamente a las vendetas entre grupos delincuenciales por el control de los circuitos ilegales”.


Así lo afirma el Observatorio de Derechos Humanos del Instituto Popular de Capacitación (IPC) en su informe sobre la situación de derechos humanos en la cuidad de Medellín para el año 2009. A lo largo del año, el Observatorio monitoreó y documentó las principales manifestaciones de violencia registradas en la capital antioqueña a fin de comprender la naturalaza de un fenómeno que se torna creciente y complejo, como lo es el de la violencia urbana que hoy aqueja a gran parte de los medellinenses.

 

Entre los sucesos que demarcaron la escalada violenta en la ciudad y reseñadas en el informe del Observatorio figuran no sólo el incremento de los homicidios, quizás el indicador más preocupante y visible, sino también la persistencia de denuncias sobre controles armados en los barrios, connivencia entre actores legales e ilegales, el aumento de amenazas contra sectores poblaciones específicos como docentes, estudiantes, líderes comunitarios y defensores de derechos humanos.

 

El documento también llama la atención sobre la proliferación de las disputas territoriales al interior de las comunas de la ciudad, situación que viene afectando la cotidianidad de las comunidades. Seguimientos hecho por el Observatorio evidencian una correlación entre la tasa de homicidios y el promedio de grupos delincuenciales por comuna.

 

Sobre estos últimos, el informe emite consideraciones al respecto. “Las primeras bandas dispersas por los barrios y comunas, comenzaron a ganar cierta articulación a partir de los años ochenta con el Cartel de Medellín; fueron combatidas y luego cooptadas por algunos grupos de milicia; posteriormente ganaron mayor autonomía como microempresas de muerte a través de la estructura de “las oficinas”, la misma estructura que sirvió de plataforma para la irrupción, consolidación y desmovilización del paramilitarismo en la ciudad. Dichas bandas, han pasado por periodos de atomización – contracción – atomización, de acuerdo al ciclo del conflicto armado y a las hegemonías que se consolidan en esos periodos”.

 

Al final, el documento termina con una serie de recomendaciones tendientes a mejorar el clima de convivencia y respeto por los derechos humanos en la ciudad. Una revisión de los procedimientos para acceder a armas de fuego con salvoconducto; implementar acciones tendientes a reconocer y atender a las víctimas que está dejando el actual conflicto; realizar una revisión profunda de la oferta institucional dirigida a los jóvenes de los barrios populares y, en especial, a aquellos catalogados como “en alto riesgo”, figuran como los principales aportes que hace el Observatorio.   

 

Descargue el informe completo aquí

 

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