Tarazá está ubicado en el noroccidente colombiano en la región del Bajo Cauca antioqueño. Tiene una población de 45.083 habitantes según las proyecciones del Departamento Nacional de Estadística (DANE) para el año 2017. Su principal actividad es la minería de oro, seguida de la ganadería y en menor medida de la agricultura. Pero la persecución a las minas informales tiene en crisis la economía del municipio.

La alcaldesa Gladis Miguel Vides es consciente de la situación, por eso viene haciendo un llamado a los gobiernos nacional y departamental para que faciliten procesos de formalización que permitan a los pequeños y medianos productores entrar a la legalidad.

Alcaldesa de Taraza 2017 - Gladis Miguel Vides
Gladis Miguel Videl, alcaldesa de Tarazá, ganó las elecciones de 2015 con 7.223 votos. Su candidatura fue avalada por el Partido Liberal.

Hasta ahora los intentos han fracasado. Las únicas seis minas del Bajo Cauca que estaban apunto de formalizarse, tras un arduo proceso, quedaron en el limbo jurídico luego de que el Consejo Estado declarara la nulidad del decreto 0933 de 2013 que permitía la formalización de la minería tradicional.

Cuatro de esas unidades mineras estaban en Tarazá y ahora sus propietarios pasaron a ser perseguidos por las autoridades, cuando hace unos meses pendían de una firma para ser mineros legales.

Por eso el pasado 3 de febrero la Corporación Antioquia Visible y la mina Río Rayo —una de las seis unidades en proceso de formalización, que genera 41 empleos directos en el municipio—,  realizaron en Tarazá el foro “Solución para la formalización del pequeño y mediano minero de Antioquia,  con tecnologías apropiadas sostenibles y sustentables para el territorio, y de cara al posconflicto”.

La discusión en torno al posconflicto es de gran importancia para el Bajo Cauca y en particular para Tarazá donde 13.358 personas han sido víctimas del conflicto armado según datos del Registro Único de Víctimas; y donde hay gran expectativa sobre la manera en que se implementarán los acuerdos de paz entre el gobierno Colombiano y la guerrilla de las FARC, principalmente el punto cuatro sobre sustitución de cultivos de uso ilícito.

Y es que además de la minería, buena parte de la población rural de la región deriva sus ingresos de los cultivos de hoja de coca, que han sido erradicados de manera forzada o a través de procesos de sustitución por cultivos como el caucho, el cual NO ha dado buenos resultados para los campesinos. Por eso Gladis Miguel Vides dice:

Si nos van a erradicar la minería y la coca necesitamos primero otras alternativas porque no podemos dejar que este pueblo se nos muera de hambre.

 

Alcaldesa, ¿cuál es la situación de la minería en Tarazá?

La situación es muy preocupante para mí porque la tasa de desempleo está aumentando cada día más, no solamente aquí en Tarazá sino también en otros municipios del Bajo Cauca.

Todo el mundo sabe que desde la época del descubrimiento de América esta población ha sido minera. Pero al tener estos percances con la legalización de los títulos mineros, hemos tenido problemas de desempleo. El comercio se me aqueja porque también les está yendo muy mal, lo mismo los transportadores.

Aquí hay seis minas que están en este proceso de legalización y en días pasados la fuerza pública les vino a hacer un operativo. Gracias a dios las cosas no terminaron mal.

Debido a toda esta situación, hicimos un foro minero en Tarazá. Invité a todas las alcaldías del Bajo Cauca, vino el alcalde de Cáceres, Mercedito Berrío, y los demás alcaldes mandaron representantes. También hicieron presencia representantes de la Secretaría de Minas de la Gobernación de Antioquia y corporaciones que trabajan con todo este problema de la minería, porque esto se nos ha convertido en un problema social.

Y bueno, ya me dieron un apoyo. El Gobernador está totalmente confiado en que nos va a colaborar con las personas que se estén legalizando para que tengan el título minero. Entonces en este momento yo me siento un poquito confortada.

¿Cuántas personas viven de la minería en el municipio de Tarazá?

Tarazá tiene 45 mil habitantes y el 70% de la comunidad vive de la minería. Y como dije, el comercio también depende de la minería. ¿Entonces qué necesitamos? Si nos van a erradicar la minería necesitamos primero otras alternativas, antes de que la erradiquen.

Aparte de la minería informal, los cultivos de uso ilícito son otra de las economías que mueven la región del Bajo Cauca, pero también hay procesos de erradicación forzada ¿Eso qué tan complejo vuelve el panorama?

Hay orden de erradicar la coca, ¿cierto? Y hay muchos proyectos para sustituir la coca. Pero también pedimos que antes de erradicarla, se traigan primero alternativas para reemplazar la coca. Lo mismo que con la minería. Porque no podemos dejar que este pueblo se nos muera de hambre, ya que no tenemos otras actividades qué hacer.

¿Y cuántas personas viven de la coca en Tarazá?

Muchas personas, no tengo el dato exacto. Aunque la coca ha ido decreciendo poco a poco, ya muchos campesinos se han dado al dolor y se han dado cuenta de que la coca no nos está trayendo nada bueno sino antes violencia. Y hoy día les está cayendo una plaga, por lo tanto muchos de ellos están conscientes de que quieren sustituir coca por productos lícitos. Estamos esperando que nos llegue el cacao, que nos llegue la piscicultura, que nos lleguen los cultivos de arroz, maíz, yuca, ganadería, porque estas tierras son ricas y los suelos son aptos para la agricultura, la ganadería, la piscicultura, la apicultura, pero necesitamos más apoyo del gobierno nacional y departamental.

Precisamente uno de los cultivos con los que intentaron sustituir la coca fue el caucho, y usted ha mencionado que ahora mismo los productores atraviesan una crisis.  ¿Cuál es la problemática?

Aquí cuando empezó el Plan Colombia sustituyeron coca por caucho y cacao. A los cultivadores de cacao les ha ido bien porque están pagando muy bien el cacao, incluso hay exportaciones a otros países.

Pero a los caucheros sí me les está yendo muy mal porque últimamente les están ofreciendo 500 pesos por el litro de látex, cuando inicialmente, hace diez años atrás, pagaban a dos mil pesos. ¿Entonces qué pasa? Que nuestros caucheros no quieren “ordeñar” más esos palos de caucho porque solo dejan entre 40 y 70 mil pesos mensuales de utilidad. Les está dando mucha pérdida.

La solución es una planta procesadora de látex para esta comunidad cauchera. Eso se viene luchando hace muchos años. Y en estos días me dio mucha tristeza porque al Alcalde anterior le habían dejado por regalías regionales 3 mil millones de pesos para esta planta de látex. Yo estaba tratando de conseguir otros recursos también por regalías para complementar el costo total de la planta, porque de dos años para acá ya el presupuesto varía y había faltado incluir algunas cosas en el plan de negocios. Nosotros el año pasado ya entregamos el plan de negocios, pero me entero que esos recursos de regalías ya no existen para Tarazá sino que fueron repartidos a otros municipios, o sea que ahora tengo que volver a empezar de cero.

Alcaldesa, ¿cuáles son las condiciones y las expectativas que hay en Tarazá para la implementación de los acuerdos de paz con las FARC?

Vea señor, yo soy una persona de paz, no me gusta la violencia, no me gusta la guerra, por eso me he empecinado en apoyar duro el proceso de paz. Yo quiero ver que esta región vuelva a ser como antes. Porque aquí antes de que viniera esa coca las personas vivían de minería pero también cultivaban alimentos: el arroz, el maíz, la yuca, el plátano, vivían de la pesca de aquí del río Tarazá, del río Cauca, pero ya hoy en día cuando ellos se dedicaron a la coca, entonces dejaron estas actividades económicas de agricultura, piscicultura y ganadería debido a que cuando fumigaban les mataban estos productos.

Y yo quiero que esta cultura vuelva a renacer en mi municipio de Tarazá y para eso tengo ocho proyectos productivos allá en el Ministerio de Agricultura radicados y no veo la hora de que lleguen a mi región para cambiar esa cultura a nuestra comunidad taraceña, para que el campo vuelva a sonreír, para que el campo vuelva a ser fructífero y a nuestros comerciantes la economía se les vuelva a estabilizar.

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