Narcomenudeo en entornos educativos

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Por: Juliana Toro Henao[1]

Introducción

Las instituciones educativas son lugares propicios para el consumo y reclutamiento. Así mismo, son el espacio para salvar proyectos de vida (Entrevista 7, 2016)

Este documento de trabajo tiene como objetivo principal, plantear cómo el narcomenudeo es una problemática que tiene una fuerte presencia en las instituciones educativas de Medellín, lugares donde se constituye no solo como una renta criminal, sino como una problemática de Derechos Humanos que afecta a los niños, niñas y adolescentes –NNA- a partir de dinámicas relacionadas tanto con el consumo como con el expendio de estupefacientes y la utilización por parte de organizaciones criminales.

Para cumplir dicho objetivo se propone: introducir la propuesta metodológica utilizada durante la investigación; exponer el marco teórico requerido para comprender el fenómeno de estudio; mencionar los enfoques desde los cuales se llevó a cabo la lectura de la problemática; presentar los hallazgos de la investigación; plantear algunas conclusiones.

Metodología

Para llevar a cabo el análisis del narcomenudeo en instituciones educativas, se consideró como la opción más permitente la aplicación del estudio de caso, que se constituye como una estrategia que permite investigar fenómenos sociales a partir de sus particularidades, logrando con esto ampliar teorías existentes o bien proponer nuevas (Páramo, 2013).

Se partió entonces de comprender la metodología de estudio de caso en tanto “indagación empírica en la que se investiga un fenómeno contemporáneo dentro de su contexto de existencia” (Yin, 2005 en Páramo, 2013) para posteriormente, estructurar las cuatro etapas de aplicación: revisión de literatura, priorización de la institución educativa, visitas de campo y validación de la información.

La primera etapa de revisión de literatura, se nutrió de la necesidad de comprender en primer lugar el fenómeno del narcomenudeo y en segundo lugar, de cómo este opera en las instituciones educativas.

Con la segunda etapa, lo que se pretendía era priorizar una institución educativa de un territorio determinado. Esta etapa se llevó a cabo a partir de información cuantitativa (indicadores de seguridad) y cualitativa. Aquí fue fundamental la información cualitativa que provino de entrevistas realizadas a expertos y grupos focales, los cuales se llevaron a cabo con miembros de la Policía Nacional, la SIJIN, Policía de Prevención, Policía de Infancia y Adolescente y el programa DARE, también personas cercanas a las instituciones educativas de la comuna 10 y en particular a San Benito.

Por su parte, la tercera etapa tuvo lugar en el entorno educativo priorizado; se constituyó a partir de la observación, la cual a su vez fue complementada con entrevistas a actores con conocimiento de las dinámicas del lugar. Esta etapa fue fundamental en la medida que permitió corroborar diversas hipótesis construidas a partir de los avances realizados en las etapas uno y dos. En último lugar, la etapa cuatro, consistió en el análisis de información y el posterior ejercicio de validación al interior de la institución educativa y con diferentes entidades.

Como pudo verse en las etapas descritas, la metodología de estudio de caso estuvo nutrida por diferentes instrumentos de investigación, a saber: revisión documental, entrevistas, grupos focales, análisis de datos, entre otros; los cuales permitieron presentar una mirada panorámica del fenómeno de narcomenudeo en las instituciones educativas, lo cual constituye un insumo fundamental de cara a pensar en la necesidad de priorizar estos entornos en otros barrios de la ciudad.

Marco teórico

Indagar a propósito del funcionamiento del narcomenudeo en Medellín, en particular en los entornos educativos, implica en primer lugar redefinir en función del análisis algunas nociones que resultarán fundamentales a lo largo de toda la investigación.

En primer lugar se presentarán los hitos históricos que han permitido la actual configuración tanto del narcotráfico como del narcomenudeo; posteriormente se hará énfasis en la noción de narcomenudeo como categoría que alberga al narcomenudeo; en tercer lugar, y a partir de los elementos abordados, se presentará la definición de narcomenudeo; finalmente, se hará mención al consumo como un factor fundamental a la hora de comprender la dinámica de narcomenudeo en un entorno tan particular como lo son las instituciones educativas.

Narcotráfico desde la historia

Este apartado pretende evidenciar a partir de la historia del narcotráfico, cómo las organizaciones narcotraficantes y en particular las de narcomenudeo, han mutado y obtenido diferentes aprendizajes que les han posibilitado establecer su actual funcionamiento, el cual se caracteriza por su rentabilidad y dominio en los diversos territorios de la ciudad. Para cumplir dicho objetivo, esta sección presentará cinco momentos históricos.

La pertinencia de abordar estos momentos, radica en discutir cómo la renta del narcotráfico no ha permanecido estática en el tiempo, muy por el contrario, ha mutado de acuerdo a la incidencia de actores, organizaciones e incluso a partir de las dinámicas del consumo.

Tabla 1. Resumen historia del narcotráfico

Periodo Hechos Actores Narcotráfico
1980-1990 Consolidación del Cartel de Medellín Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder, Familia Ochoa Gran estructura con control del negocio
1991-1997 Decadencia y desarticulación del Cartel de Medellín Cartel de Cali, proliferación de actores criminales Disputas por el control del negocio: proliferación de bandas y combos con disputas territoriales.
1998-2002 Irrupción de nuevos actores en las dinámicas delictivas: AUC Don Berna, Doble Cero Surgen dos grandes bloques que ostentaban el control de la renta no solo en la ciudad sino en el departamento: Bloque Metro y Bloque Cacique Nutibara.
2003-2012 Desmovilización AUC y reorganización delictiva Sebastián, Valenciano, Los Rastrojos, Los Urabeños, proliferación de actores criminales Enfrentamiento territorial entre alias Sebastián y alias Valenciano por el control de los negocios ilícitos que habían quedado sin cabeza después de la desmovilización de las AUC.
2013< “Aprendizaje criminal” (De León Beltrán, 2014) Proliferación de actores funcionando en red Procesos de organización en red que dan inicio a nuevas dinámicas de crimen más sofisticadas y con estructuras menos jerárquicas y más asociativas.

Fuente: Elaboración propia con base en Martin (2014)

En este punto, antes de entrar en la discusión de cada momento, es necesario enfatizar que este ejercicio, no pretende dar cuenta de la historia de narcotráfico en la ciudad de Medellín. Por el contrario, busca llamar la atención sobre ciertas situaciones, que han sido determinantes para la comprensión actual del narcotráfico y en particular las redes de narcomenudeo.

Primer momento

Este primer momento se ubica entre los años ochenta y noventa donde se da el surgimiento y fortalecimiento del narcotráfico como una renta criminal fuerte tanto en la ciudad como en el país. Uno de los rasgos más notorios de este periodo tuvo que ver con el incremento de la tasa de homicidios, hecho que estaba asociado a la consolidación y hegemonía del Cartel de Medellín cuya cabeza era Pablo Escobar Gaviria.

La carrera criminal de Pablo Escobar Gaviria mantiene una clara relación con todos estos desarrollos del Valle de Aburrá (Martin, 2014, pp. 66-67). Esto en la medida que la estructura narcotraficante logró alterar las dinámicas cotidianas de la ciudad, constituyéndose como un competidor por la hegemonía de los órdenes sociales. En palabras de Patiño (2015) “el narcotráfico se insertó en las fracturas de la sociedad urbana, no las creó. Se aprovechó de los intersticios que dejaba el modelo que estaba en crisis y sobre ellos creció” (p. 78).

En este primer momento se generan nuevas formas de operar el crimen, siendo la más notoria de ellas la instrumentalización de actores primarios como bandas y combos para el ejercicio de la violencia y el control y coordinación de las rentas criminales, más precisamente la violencia homicida y las dinámicas relacionadas con el narcotráfico. Lo anterior, empezó a generar cada vez más dificultades para el ejercicio estatal de la fuerza, lo cual a su vez dejó espacios abiertos que ocuparon nuevas y sofisticadas empresas criminales. 

Segundo momento

El segundo momento, comienza aproximadamente en 1993 después de la desarticulación y decadencia del Cartel de Medellín. La muerte de Escobar, trajo como consecuencia que no hubiera una cabeza visible. Si bien el Cartel de Cali intentó tomar el control del negocio a nivel nacional, lo cierto es que se dio una proliferación de actores disputándose el control territorial. La ausencia de una cabeza organizadora del negocio, trajo como resultado la denominada espacialización del negocio (y por ende del ejercicio de la violencia) y la constante presencia de enfrentamientos por controlar los territorios con vacíos de poder ilegal.

Tercer momento

Este momento es conocido por la irrupción en el conflicto urbano de actores nacionales de contrainsurgencia, en el que se destacan las Autodefensas Unidas de Colombia AUC. Dos organizaciones a resaltar fueron el Bloque Metro –liderado por Doblecero- y el Cacique Nutibara –en cabeza de Don Berna-, los cuales hicieron manifiesto tanto su dominio territorial y social, no solo en la ciudad y en determinadas comunas, sino también en diversos municipios del departamento y la región. Entre ambos grupos se dieron disputas de poder territorial, siendo el Bloque Metro absorbido por el Cacique Nutibara, que terminó fortalecido y con el monopolio regional de la renta del narcotráfico y de forma concreta con el control de la renta de narcomenudeo en Medellín.

En dicho momento, se tiene que la dinámica ilegal ligada al narcomenudeo era más sencilla en la medida que las organizaciones (bandas y combos) distribuidoras de drogas, obedecían a su vez a otras grandes estructuras con hegemonía territorial. En este punto, se destaca como la hegemonía paramilitar en la ciudad, trajo consigo nuevas dinámicas tanto en el expendio como en el consumo de drogas en los diversos territorios. Así las cosas las dinámicas asociadas a la renta, se encontraban limitadas a ciertas zonas de la ciudad, donde eran tolerados tanto la oferta como el consumo.

Cuarto momento

Después de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara, tuvo lugar en la ciudad la llamada dispersión y reorganización de actores. Puede afirmarse que en gran medida el narcotráfico, monopolizado por un solo grupo delincuencial había acabado, sin embargo la ausencia de una cabeza en el negocio, hizo que tuvieran lugar disputas entre actores como alias Douglas, Job, Beto, Yiyo, siendo la más reconocida la que tuvo lugar entre Ericcson Vargas alias Sebastián y Maximiliano Bonilla alias Valenciano. Lo anterior trajo consigo el aumento de la violencia (principalmente la homicida) en la ciudad, esto de cara al involucramiento en el enfrentamiento de actores como la Oficina de Envigado, los Rastrojos y Los Urabeños, por mencionar solo algunos.

Quinto momento

Después de las capturas de alias Valenciano (2011) y alias Sebastián (2012) se genera en la ciudad otro momento de reorganización de las rentas criminales. Es en este periodo donde se identifica un quiebre fundamental de las organizaciones dedicadas al narcotráfico. En primer lugar, porque, como ya había pasado anteriormente, la desarticulación de los dos grandes carteles lleva a que haya una acomodación de bandas y combos en la ciudad, los cuales comienzan a hacerse cargo de las rentas criminales entre las que se incluyen la droga.

Ahora bien, lo novedoso no es la variación de quien controla la renta, sino como se empiezan a generar relaciones, no de violencia y de disputa, entre estas organizaciones, sino de articulación para sofisticar y maximizar el negocio. En este punto, es que merece la pena citar a Isaac de León Beltrán (2014) quien trae a la discusión la noción de aprendizaje criminal, haciendo referencia a como la existencia histórica del negocio de narcotráfico ha servido para reformular las formas de operación y hacerle el quite efectivo a las acciones estatales.

Uno de los grandes aprendizajes criminales que logran identificarse tiene que ver con la innovación organizacional, la cual históricamente dio un viraje de burocrática y jerárquica (los primeros 4 momentos) a organización en red que permite un gran margen de flexibilidad e innovación. Así pues, se empezaron a tercerizar algunos eslabones y funciones de los negocios, lo que dispersó el crimen y por ende dificultó la capacidad del Estado por comprenderlo. En este punto se llama la atención a propósito de la capacidad que ha adquirido el crimen de adaptarse con facilidad y rapidez al entorno, maximizando sus probabilidades de mantenerse en el tiempo y espacio garantizando un alto nivel de rentabilidad.

Narcotráfico como sistema

Narcotráfico es la gran categoría en la cual se encuentra inmerso el narcomenudeo. De ahí, que sea pertinente hablar del narcotráfico como un sistema que se constituye por diversos eslabones que lo posibilitan.

Según Alvarado (2013) a partir de información de la Policía Nacional, el narcotráfico como economía ilegal se encuentra compuesto por cuatro eslabones: la producción, que se divide en los cultivos, las sustancias químicas y la infraestructura de la producción. La distribución, que se conforma del acopio, la transformación, la ruta y el transporte. La comercialización, que hace referencia a los procesos de manufactura, abastecimiento y punto de venta. Y finalmente, el capital circulante donde se incluyen los costos operativos, la inversión y la acumulación de capital. 

Esquema 1. Sistema del narcotráfico

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Fuente: Alvarado 2013, p.6

Narcomenudeo como subsistema del narcotráfico

Dicho lo anterior, puede afirmarse que al hablar del narcotráfico se usan de forma indiscriminada nociones como el microtráfico y el narcomenudeo, las cuales, en muchos casos se equiparan a la noción del narcotráfico como tal, mencionando que hacen referencia al tráfico a menor escala. Sin embargo, cada una de estas nociones se refiere a una etapa en particular del narcotráfico y de cara a pensar políticas públicas para enfrentarlas, deben ser comprendidas desde sus particularidades:

La policía nacional identifica dos términos que son importantes de diferenciar: el microtráfico y el narcomenudeo. El primero hace parte del subsistema del tráfico de drogas que abastece de cantidades importantes de drogas ilícitas a las organizaciones de las ciudades encargadas del suministro sistemático de drogas en pequeñas cantidades, con embalaje, pureza y periodicidad definidas […] por su parte el narcomenudeo es la organización empleada para el suministro de drogas en pequeñas cantidades, encargado de satisfacer las necesidades de los consumidores de drogas, comercializados en puntos de venta (Alvarado, 2013, p.5).

La definición anteriormente citada, permite mencionar que el narcomenudeo hace referencia a la relación entre oferente y demandante. Ahora bien, este fenómeno en tanto renta criminal no puede ser simplificado, por lo cual es preciso mencionar que para que este intercambio tenga lugar es necesario que la “empresa” dedicada a narcomenudeo tenga establecidas sus múltiples funciones, a partir de un modelo organizacional.

Según Porter (1985) un modelo organizacional hace referencia a la estructura que se define al interior de una empresa, a saber: puestos, relaciones y funciones, con miras a lograr los objetivos planteados. Así pues, pensando en el caso del narcomenudeo, el modelo organizacional sería aquella estructura por medio de la cual los grupos delincuenciales organizados buscan llevar a cabo el intercambio de droga por dinero, esto con el objetivo de acumular ganancias.

Así, se tiene que el modelo organizativo no existe por sí mismo. Este, requiere de una cadena de valor –definida como la desagregación de las diversas actividades que tienen lugar al interior de la estructura- que es lo finalmente permite que haya un modelo organizativo. Según Alvarado (2013) la cadena de valor del narcomenudeo se encuentra compuesta por 5 etapas:

Tabla 2. Cadena de valor del narcomenudeo

Etapa Descripción
Productos básicos Los provenientes del subsistema de producción
Mercado Mantenimiento, ampliación y promoción del negocio
Operacionalización de la estrategia y manufactura Presentación, precio y accesibilidad
Procesos de acumulación de capital Diversificación e institucionalización de la renta
Productos finales Lo que espera el consumidor en términos de calidad, precio y presentación

Fuente: Elaboración propia con base en Alvarado, 2013, p.6.

Siguiendo con este argumento, en la tabla 3, se muestra -según la literatura- cómo funcionan algunas organizaciones de narcomenudeo en las ciudades colombianas. Allí, puede verse de forma concreta lo ya dicho: que el narcomenudeo requiere de una organización con actores y funciones determinadas, cada una de las cuales permite que tenga lugar la monetización de la droga de forma eficiente, es decir, evadiendo el control Estatal que devenga por ejemplo en una incautación o captura.

En este punto, se reconoce que hay gran diversidad en la forma en que se da la dinámica del narcomenudeo -esto según el cliente, el lugar, el grupo delincuencial organizado que lo posibilita entre otras- por lo cual se resalta que el esquema cumple la función de ilustrar ciertas generalidades, no de plantear la existencia de una única modalidad de organización. La siguiente tabla muestra de forma más concreta los roles según cada actor:

Tabla 3. Roles actores narcomenudeo

Actor Rol
Administrador o jefe de olla Persona que recibe, almacena y organiza los estupefacientes.
Recaudador Luego de que los vendedores (jíbaros) comercializan los estupefacientes, le entregan el dinero de la venta al recaudados quien lo pone a disposición del administrador o jefe de olla.
Aprovisionador o mula Es la persona encargada de recibir del administrador o jefe de olla los productos estupefacientes para abastecer a los jíbaros en el punto de venta y continuar así con la actividad económica criminal.
Jíbaro Persona que vende estupefacientes e identifica las necesidades del comprador o consumidor.
Jíbaro de turno Es quien recibe del administrador o jefe de olla las dosis de estupefacientes y ejecuta materialmente la venta del producto esperado.
Jíbaro de apoyo Reemplaza al jíbaro cuando este por diferentes causas se ausenta del punto de venta. Lo importante de esta figura es que el punto de venta de forma permanente tenga un vendedor independientemente de las circunstancias.
Jíbaro aprendiz Generalmente son menores de edad y adolescentes que requieren darse a conocer al comprador/consumidor en el referente espacial, aprender el lenguaje verbal y no verbal, así como comprender la dinámica necesaria para desarrollar el papel más importante de la comercialización: monetizar el producto.
Campanero Persona que cumple el rol de seguridad del punto de venta y comúnmente recibe a cambio de su servicio dosis de estupefacientes para su consumo. Su función primordial es advertir la presencia de agentes externos que puedan perturbar el funcionamiento del punto de venta.

Fuente: Policía Nacional, 2012, p. 192 – 196

Esta tabla permite reiterar como el narcomenudeo, si bien es un subsistema del narcotráfico, actualmente tiene una organización tan robusta y contundente, que puede denominársele como una renta criminal en si misma. Según esto es conveniente citar a Ariel Ávila (2011), quien desde dicho año, comienza a llamar la atención sobre cómo el narcomenudeo se constituye como la nueva “locomotora de la criminalidad”.

Así, el posicionamiento del narcomenudeo como una de las más grandes rentas criminales del país se debe, según Ávila, a cuatro asuntos: la disminución en las exportaciones de droga –dado el aumento de las cuotas de paso de cargamento por ciertos territorios controlados por grandes grupos delincuenciales-, la colonización mexicana de los mercados norteamericanos, el enfoque de populismo punitivo actual –según el cual se ataca a los sujetos y no a la renta criminal como tal- y finalmente, pero no menos importante, por la necesidad de contratar grupos delincuenciales organizados que ofrecen servicios de seguridad para mantener el mercado en los territorios (Ávila, 2011, p.48).

Lo anterior es relevante de cara a la necesidad de cambiar la perspectiva: de un enfoque del narcotráfico como un problema “hacia afuera” al narcomenudeo como un fenómeno interno que cada vez –a partir del ejercicio de la violencia y el control territorial- va tomando fuerza en los territorios.

Narcomenudeo y consumo

Después de haber mencionado algunas de las características del narcomenudeo, es preciso hacer referencia a otras categorías analíticas que permiten comprender con mayor profundidad la noción de narcomenudeo en contextos determinados.

Hay una radical diferenciación entre el consumo destinado a efectos míticos y a la evasión producida entre los círculos de altos ingresos; hay diferencias sustanciales entre el consumo asociado a la productividad del trabajo en condiciones climáticas inhóspitas y el placer de los personajes de farándula internacional. Estos radicales cambios de contexto alteran por completo la significación de la droga, al punto de convertirla en realidades antropológicamente diferentes ligadas por el proceso productivo. (Camacho, 2014, pp. 480)

Teniendo en cuenta que a partir de la demanda se desprende todo el sistema del narcotráfico, y que, a su vez, el narcomenudeo hace referencia a la relación expendedor-consumidor, es preciso hacer mención a dicha categoría no solo desde la perspectiva de renta criminal sino también desde su componente social e individual; esto es a partir del reconocimiento de los tipos de consumidores y los factores que llevan a estos al consumo.

A propósito de los consumidores, la antropóloga Silvia Henao (2010) menciona existen cinco tipos:

Tabla 4. Tipos de consumo

Experimentales Aquellos donde el consumo ocurre pocas veces y no tiene continuidad. La mayoría de veces se da por cuestiones como la presión social.
Ocasionales y sociales Es cuando tiene lugar el consumo de forma reiterada más no regularmente. Acá la sustancia psicoactiva no juega un papel importante en la vida del consumidor.
Regulares Consumo instrumental que se repite con frecuencia.
Intensivos En este punto es cuando se permite hablar de costumbre.
Compulsivos Cuando el consumo permanente se percibe como necesidad y continúa a pesar de quebrantos físicos y psíquicos. Estos son quienes se consideran que ya perdieron el control.

Fuente: Henao, 2010, pp. 73-81

En este punto, Henao (2010) y Camacho (2014) mencionan que las problemáticas de consumo y de narcotráfico respectivamente, deben ser comprendidas a la luz de esta concepción de los sujetos, partiendo de su naturaleza individual como consumidores particulares y no como delincuentes. De allí entonces, que para efectos del tema de narcomenudeo, sea preciso reiterar que no se está partiendo de una concepción de los NNA como consumidores delincuentes sino, en su mayoría, como consumidores experimentales, sociales y ocasionales, -inducidos en muchos casos- lo que a su vez implica pensar de nuevo en un enfoque que no se limite al tratamiento de la problemática como una renta criminal sino desde una perspectiva social, asociada a los sentidos simbólicos del consumo y a su vez del expendio (narcomenudeo).

Siguiendo con el argumento, es necesario hablar ahora del enfoque social del consumo como tal. Según Henao (2010) citando a Zinberg (1984) el consumo se encuentra ligado a tres conjuntos de variables, a saber: la sustancia, la historia individual del consumidor y el contexto sociocultural y situacional en que tiene lugar el consumo (Henao, 2010, p. 83). En este punto, es donde se menciona que dados los objetivos del presente texto, la variable a destacar es el contexto socio cultural:

De los tres determinantes, el último ha recibido menos atención y estudio, aunque para Zinberg es precisamente el contexto sociocultural, mediante el desarrollo de sanciones y rituales, el que produce el control del uso de drogas ilícitas. Agrega: Los rituales y las sanciones se aplican a todas las drogas y operan en una variedad de entornos sociales. Si la cultura como un todo adopta completamente un ritual popular, puede que acabe convirtiéndose en costumbre, tal como la práctica de la pausa para el café en las jornadas laborales se ha incorporado legalmente a los contratos sindicales (Henao, 2010, p. 84).

Lo anterior tiene sentido para este texto, en la medida que esta concepción del consumo permite reconocer el valor y los símbolos que el entorno o ecosistema imprime de cara a aquellos NNA que se constituyen como consumidores y posteriormente empiezan a hacer parte de las dinámicas criminales, como se expondrá en un próximo apartado.

En este punto, después de haber definido la categoría primaria de la investigación y a su vez algunos nociones que la acompañan, es preciso mencionar desde qué lente, o lentes, el narcomenudeo en instituciones educativas será analizado. Esto con el objetivo, de resaltar algunos aspectos de la categoría, rentas criminales y Derechos Humanos.

Enfoque

Renta criminal

Es preciso recordar, que el narcomenudeo es un negocio cuyo máximo objetivo se relaciona con la acumulación de capital a partir del comercio de un bien ilícito: la droga. Así mismo, se reitera que no es únicamente el estatus ilícito del bien lo que hace que la renta sea considerada como ilegal, sino también el mecanismo por el cual se garantiza el cumplimiento de contratos: el ejercicio de la violencia. Esto a su vez, conlleva a la existencia de organizaciones armadas en los territorios, quienes actúan como actores primarios ejerciendo mecanismos violentos de control. Es por lo anterior, que uno de los enfoques a partir de los cuales se propone comprender la problemática, sea el de rentas criminales.

Ilustración 1. Relación narcomenudeo y violencia

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Fuente: Elaboración propia con base en Castillo y Mejía, 2014

Retomando lo previo, se tiene que el enfoque de renta implica el reconocimiento de un hecho en tanto actividad económica, es decir: como una serie de transacciones sistemáticas que implican el intercambio de bienes y/o servicios y que tiene lugar bajo cierto marco normativo (Giraldo, Rendón & Duncan, 2014). Ahora bien, referirse a cualquier actividad económica únicamente como renta, es desconocer la diversidad transaccional existente y más en una ciudad como Medellín. De ahí, que esta noción de renta deba ir acompañada de un adjetivo que permita categorizarla, a saber: legal, informal o criminal.

Tabla 5. Resumen Rentas

  Bienes y servicios Mecanismos transaccionales
Economía legal Lícitos Estado
Economía informal Lícitos o ilícitos Comunidad
Economía ilegal Lícitos o ilícitos Redes de protección privadas ilegales
Economía criminal Lícitos o ilícitos Redes de protección privadas ilegales

Fuente: Elaboración propia con base en Giraldo, Rendón y Duncan, 2014.

La economía legal hace referencia a la producción y mercado de bienes lícitos, que tiene lugar bajo la regulación legal estatal. Es decir, en la renta legal, lo fundamental es conocer que es bajo las leyes que impone el Estado que tienen lugar las transacciones.

Por su parte, la economía informal es aquella en la que la producción y mercado de bienes, bien sean lícitos o ilícitos, tienen lugar por fuera de las leyes estatales. La economía informal surge en los espacios donde el Estado no logra satisfacer la demanda laboral, por lo cual a su vez se afirma que es tolerada en el territorio, esto en gran parte porque sus participantes son la misma comunidad. Así pues, se afirma que la economía informal no riñe como tal con el Estado sino que coexiste con el mismo.

En lo correspondiente a la economía ilegal, se tiene que también se caracteriza por la producción y mercado de bienes tanto lícitos como ilícitos. Ahora bien, a diferencia de la informal, esta economía si riñe con el Estado, esto en gran medida porque las transacciones se encuentran reguladas por actores como grupos delincuenciales organizados quienes operan a partir del ejercicio sistemático de la violencia. Así mismo, es preciso mencionar que lo que se busca con este tipo de economía es sancionarse, contrario a la informal, la cual se busca formalizar. Finalmente, pero no menos importante, está la economía criminal la cual corresponde a:

Aquellas actividades económicas que se desarrollan por fuera de los marcos legales propios del mercado y que configuran acuerdos o transacciones económicas de tipo ilegal entre agentes criminales, esto es, aquellos que mediante el uso particular de la fuerza o la violencia aseguran la consecución de los fines propuestos por dichas actividades (Giraldo, Rendón & Duncan, 2014, p. 42).

En un primer momento, la distinción entre la economía ilegal y la criminal no es muy clara. Podría afirmarse que su gran diferencia radica en que la economía criminal tiene mucho más arraigo territorial, lo que a su vez le implica mantener redes robustas de protección que no solo permitan que el mercado se mantenga, sino que esté en constante expansión. Esto en gran medida por el control territorial ejercido por actores primarios como las bandas y combos.

Ahora bien, es preciso después de proponer el enfoque de renta criminal, mencionar que este tiene sus límites de cara a comprender los riesgos que impone el narcomenudeo en las instituciones educativas a los NNA. Lo anterior, porque como se verá más adelante, estos entornos educativos con presencia de organizaciones dedicadas al narcomenudeo, se constituyen en un lugar de riesgo para la utilización con fines ilícitos. De allí que sea imperativo, proponer un segundo enfoque que permita reconocer a los NNA no como consumidores o criminales, sino como víctimas.

Derechos Humanos 

Es preciso, iniciar este apartado, mencionando que el enfoque de Derechos Humanos –DDHH- surge como consecuencia del clamor de los individuos por mayor libertad y reconocimiento social de determinados grupos sociales (Guendel, 2002). Concretamente, su nacimiento se remonta a las transformaciones que sufrió el modelo de Estado a mediados del siglo XX, principalmente la transición de Estado benefactor a Estado social de derecho, lo cual, en gran medida fue “resultado de procesos políticos y sociales a nivel global” (Jiménez, 2007, p. 32).

De forma concreta, el enfoque de DDHH se nutre principalmente de la Declaración de Viena de 1993. Allí, se determinó que los Derechos Humanos como tal deben ser comprendidos de “manera integral, interdependiente y complementaria” (Jiménez, 2007, p. 31) lo cual implica reconocer que ante la violación –o falta de garantías del mismo- se está afectando negativamente el desarrollo integral del individuo titular, lo que lo ubica en una posición de alta vulnerabilidad. Se define entonces que los NNA se constituyen como sujetos de derecho en posición de vulnerabilidad, esto en tanto se concibe el ejercicio de los derechos del menor como un resultado de la voluntad y poder decisorio de los adultos.

Es por lo anterior que “desde el campo del derecho público se dotó a los NNA de un estatus jurídico especial, que reconociendo su vulnerabilidad, los hace acreedores de medidas especiales de protección y asistencias necesarias” (Alcaldía de Medellín e IEP, 2015, p. 35).

Así pues, para concluir este apartado, es preciso recalcar en la necesidad de estudiar la problemática de narcomenudeo en instituciones educativas desde la óptica de la renta criminal, la cual permite reconocer como las empresas criminales funcionan intentando maximizar sus ganancias, pero también aquella que permite pensar en el individuo no como criminal sino en muchos casos, en particular para los NNA, como víctimas.

Tabla 6. Una problemática, múltiples enfoques

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Fuente: Elaboración propia

Hallazgos

Territorio – Centro – San Benito

Llevar a cabo una investigación sobre narcomenudeo en todas las Instituciones Educativas de la ciudad no permitiría reconocer las particularidades que el ecosistema le imprime a cada una de ellas. Lo mismo sucede con la temporalidad del estudio, puesto que este tiene como fin máximo servir para la toma de decisiones actualizadas en materia de intervención a la oferta de drogas en entornos educativos. Es por esto que el presente estudio de caso tiene como temporalidad el año actual, así mismo a partir de las zonas priorizadas en el Plan de Desarrollo Municipal 2016-2019 se toma como unidad territorial el caso de La Candelaria, comuna 10.

A partir del Proyecto de Plan de Desarrollo del Municipio de Medellín 2016-2019, se tiene que una de las zonas priorizadas en la ciudad es la del centro (comuna 10). Concretamente, a partir de la dimensión estratégica intervención integral del territorio y recuperación del centro, se define que el centro, comuna 10, en tanto el territorio flotante por donde transitan diariamente 1’200.000 personas, se reconoce como una de las zonas que lidera los índices de criminalidad y percepción de inseguridad. Lo cual permite concluir, que es a partir de la intervención integral de esta zona de la ciudad, que se logrará impactar contundentemente, no solo los indicadores objetivos respecto a la seguridad en la ciudad, sino también los subjetivos.

De nuevo con el ánimo de precisar más el alcance de la investigación, según el de Plan de Desarrollo 2016-2019, en su dimensión estratégica educación con calidad para el desarrollo y la competitividad, concretamente en el reto Medellín, camino a la excelencia y la calidad, se reporta que en lo que respecta a la infraestructura educativa, actualmente la ciudad cuenta con 812 plantas físicas educativas, de las cuales 408 son oficiales, 4 son de régimen central, 11 en comodato, 61 de cobertura contratada y 328 privadas. Así mismo, se informa que es en las instituciones oficiales donde se concentra el 75% de estudiantes, mientras que en las instituciones privadas y las de cobertura contratada se ubica el otro 25% de estudiantes. Lo que permite afirmar que de todas las instituciones educativas que hay en la comuna 10, aquellas que deben ser analizadas con prioridad son las oficiales, puesto que en ellas se concentra la mayoría de población educativa.

Para el caso de la comuna 10, era preciso a su vez acotar la investigación a un estudio de caso representado en una institución educativa, esto de cara a lograr un análisis más profundo del entorno seleccionado y sus particularidades. La selección de dicha unidad educativa se llevó a cabo en dos etapas: en un primer momento se realizaron 4 entrevistas y dos grupos focales, a partir de dichos instrumentos se llegó a dos instituciones educativas, a saber: Héctor Abad Gómez – Sede Placita de Flores y San Benito, ubicada en el barrio con el mismo nombre. En el segundo momento se analizaron variables como la presencia de habitantes de y en situación de calle, la existencia de inquilinatos, la cercanía de la institución a plazas madre y la existencia de una problemática reconocida y permanente en el tiempo. Según dichas variables la institución educativa priorizada fue San Benito. 

Mapa 1. Cruce plazas de vicio históricas e instituciones educativas

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Fuente: Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia –SISC-, 2016

Ahora bien, después de haber reiterado a la luz de los enfoques la relevancia de las instituciones educativas de cara a la problemática de narcomenudeo, es preciso introducir el próximo apartado, el cual se propone presentar algunas particularidades del entorno educativo San Benito, esto con el ánimo de identificar, a la luz de los enfoques, cómo no solo estudiantes, sino también el ecosistema en que estos se encuentran, hacen más factible pensar en que la renta del narcomenudeo exista, siento una de sus múltiples consecuencias la utilización, vinculación y reclutamiento de NNA.

Institución y entorno educativo San Benito

Este apartado, tiene como fin presentar algunas características del barrio, del entorno escolar de la institución educativa, así como características de los estudiantes –que los convierten en población potencialmente cautiva para el consumo y para dinámicas criminales- y de sus familias. Según lo anterior se tiene que:

El barrio, como barrio, que primero existió en la villa fue el de San Benito, que es de lo más típico, lo más amable y colonial que ha tenido esta seudo-urbe, pero desde el traslado de la plaza de mercado de Guayaquil en 1983, lo típico se destruyó, lo amable se volvió desconocido y lo colonial es sólo un recuerdo. El setenta por ciento de las casas donde algún día vivieron prestigiosas familias de la ciudad, hoy son negocios y bodegas, funerarias, iglesias alternativas o inquilinatos (Latorre, 2006, p. 363).

Comprender la Institución Educativa San Benito y su entorno implica reconocer como a partir de la llegada de la Plaza Minorista al barrio, se dio un viraje de las actividades propias del sector, que pasó de ser un reconocido barrio residencial, a uno de actividades informales, permeadas por las ilegales, con un auge de inquilinatos y una creciente población flotante que complejizó, y aún complejiza, las dinámicas cotidianas del sector.

Es a partir de dicha complejidad y de la entrada de nuevos actores, que desde la administración municipal se lleva a cabo de construcción de una sede educativa en el sector, la cual serviría para ampliar la oferta a los estudiantes que tenían Madre Marcelina y Francisco José Caldas, ambas sedes de la institución educativa Tulio Ospina. Esta nueva sede, dejó de serlo y se convirtió en una institución independiente, a partir de lo cual se catalogó como el primer colegio Maestro de la ciudad de Medellín, siendo a su vez pionero en la implementación de la jornada única, cuyo objetivo máximo era la transformación a partir de la oferta cultural y educativa, con el objetivo de hacer contrapeso a las situaciones, relacionadas con las rentas criminales, que se fortalecían en el sector y que constituían –y lo siguen haciendo- una amenaza para los NNA que habitan el sector.

Según lo anterior, se afirma entonces que por parte de la administración de la ciudad, existía un interés particular frente a los NNA del sector, de allí que se haya propuesto un nuevo espacio institucional que hiciera presencia en el sector, pero que sobretodo permitiera ofrecer una oferta integral que lograra aminorar el riesgo de los NNA ante las problemáticas –principalmente ilegales- con las que cotidianamente se enfrentaban.

Según esto, a continuación se presentarán algunas características de los estudiantes, las cuales se consideran importantes de cara a comprender no solo el entorno educativo, sino el familiar que rodea a los NNA. Es preciso mencionar que esta caracterización no es exhaustiva y tiene como propósito resaltar ciertos aspectos por sobre otros, de acuerdo al objetivo de presentar el funcionamiento del narcomenudeo en las instituciones educativas de la comuna 10.

Caracterización estudiantes

Llegados a este punto, es preciso empezar a hablar de San Benito en tanto institución. La institución educativa cuenta con la totalidad del ciclo escolar: preescolar, primaria, bachillerato y los programas de aceleración y procesos básicos. En dicho ciclo escolar se cuenta con un total de 477 estudiantes –matriculados en el mes primero del 2016- , la mayoría de ellos hombres (62%) y que se encuentran distribuidos de la forma que plantea la tabla 1:

Tabla 5. Estudiantes por grado institución Educativa San Benito

Ciclo Grado Número de estudiantes Porcentaje
Preescolar Preescolar 36 8%
 

 

Primaria

Primero 34 7%
Segundo 40 8%
Tercero 44 9%
Cuarto 39 8%
Quinto 41 9%
 

 

 

Bachillerato

Sexto 1 37 8%
Sexto 2 36 8%
Séptimo 38 8%
Octavo 19 4%
Noveno 24 5%
Décimo 18 4%
Undécimo 7 1%
Otros Procesos básicos 30 6%
Aceleración 34 7%

Fuente: Elaboración propia con base en información proporcionada por Secretaría de Educación de Medellín (2016)

Otro punto fundamental respecto a los estudiantes concierne a la tasa extra edad[2], un indicador que da cuenta de la proporción de alumnos que están cursando un grado que no corresponde a su edad. Se tiene que la tasa promedio para las instituciones educativas públicas de la comuna 10 es del 5,7%, por lo que puede decirse que la institución educativa San Benito -6.03%- se encuentra por encima a nivel de comuna. Así mismo, al entrar en el detalle de la tasa en la institución educativa, puede verse como esta se encuentra concentrada en la secundaria (de sexto a noveno) y en la media (décimo y once) lo cual a su vez puede dar indicios de la dinámica del narcomenudeo. Lo anterior, en la medida que “la tasa extraedad da cuenta de una disparidad de procesos evolutivos, que desencadena problemáticas de convivencia y relacionamiento entre los chicos, esto a fin de cuentas se concreta en comportamientos disruptivos como el consumo o la venta de drogas” (Entrevista 9, 2016).

Tabla 6. Tasa extraedad institución educativa San Benito

Nombre Institución Educativa Primaria Secundaria Media Tasa IE
San Benito 3,50% 10,71% 9,09% 6,03%

Fuente: Secretaría de Educación de Medellín (2016)

Reglas de juego que rodean a los NNA 

Las instituciones en general, pueden ser definidas como “las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que a su vez dan forma a la interacción humana” (North, 1990, p: 13). De esta forma, para efectos de este texto, tanto la familia como la escuela constituyen reglas de juego que traen consigo el surgimiento de esquemas mentales precisos que afectan la conducta de los NNA.

Según Flaquer (2001) “la familia puede desempeñar la función de célula generadora de nuevos valores, surgidos como respuesta a las situaciones y coyunturas con que los humanos nos enfrentamos” (p.26), por lo cual a su vez puede afirmarse que es la primera regla de juego y la que –bien sea directa o indirectamente- moldea en gran manera a los NNA y a su forma de entender y relacionarse con el entorno. De ahí que sea fundamental comprender entornos cercanos provienen los estudiantes de la instituciones educativas, de cara a indagar cuáles son los perfiles recurrentes de la familia, plantear como a partir de estos se puede o no crear un escenario propicio para la vulneración de derechos de los NNA, primero a partir del incentivo al consumo y posteriormente por medio de su instrumentalización en la organización criminal.

El consumo [de SPA] empieza desde muy pequeño, se han oído casos incluso de niños de 8 años que tienes papás o allegados que meten droga. Lo que le digo es que el consumo en niños es una consecuencia de des configuraciones familiares (Entrevista 1, 2016).

Así pues, es preciso indagar por el lugar de residencia de los estudiantes de San Benito. A partir de información suministrada por la Secretaría de Educación, se encontró que más del 70% de los estudiantes residen en Medellín, así mismo se tiene que el 61% habita en la misma comuna 10, tal y como se muestra en los mapas a continuación:

Mapa 2. Lugar de residencia de los estudiantes de San Benito- Mapa de calor

e

Fuente: Secretaría de Educación 2016

Elaboración: Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia 2016

Mapa 3. Lugar de residencia de los estudiantes de San Benito- Mapa de puntos

f

Fuente: Secretaría de Educación 2016

Elaboración: Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia 2016

A partir de dichos mapas, puede verse como los NNA que estudian en la institución educativa San Benito, provienen de zonas aledañas, a saber: el mismo barrio San Benito, Estación Villa – Tejelo y Estación – Villa Bolívar, lugares donde se han identificado aproximadamente 45 inquilinatos, donde se reconoce que habitan los NNA de la institución educativa en cuestión.

Esquema 2. Inquilinatos en la comuna 10

g

Fuente: Crecer con Dignidad, 2016

Según el programa de la Alcaldía de Medellín Crecer con Dignidad, estos espacios “se constituyen en la ciudad como una figura que no tiene un marco normativo regulador, que inicia como alternativa de hospedaje y culmina como solución de vivienda para un número significativo de personas con alto grado de vulnerabilidad”(2016, p. 5), lo último debido a las precarias condiciones de hacinamiento, higiene, consumo de sustancias psicoactivas, abuso de NNA, bajo o ningún nivel educativo, altos niveles de desempleo y/o empleo informal que se ha conocido tienen ocurrencia en estos espacios.

Ahora bien, es preciso mencionar que en estos entornos se encuentran familias protectoras, sin embargo la mayoría de núcleos familiares identificados cuentan con “características negligentes frente al cuidado [de los NNA]” (Crecer con Dignidad, 2016, p. 27), lo que deja espacios para que otros actores los ocupen y sigan vulnerando sistemáticamente sus derechos:

Esquema 3. Población vulnerada y vulnerable en inquilinatos

h

Fuente: Elaboración propia con base en entrevistas (2016)

El anterior esquema permite reconocer que muchos de los estudiantes de esta institución educativa habitan inquilinatos; así mismo diversos estudios (Alcaldía, 2015) han identificado que estas soluciones de vivienda, traen consigo problemáticas ligadas a la falta de salubridad, abuso sexual, violencia intrafamiliar, pero también consumo y expendio de drogas, puede afirmarse que quienes allí habitan, y en particular una población tan compleja como los NNA, está siendo sistemáticamente vulnerada, lo que a su vez aumenta su vulnerabilidad en otros espacios como lo es su colegio o escuela. A estos lugares, llegan cargando con su entorno habitacional y familiar, que trae consecuencias negativas tanto en su desempeño académico como relacional. Así, son identificados por organizaciones delincuenciales, quienes en un primer momento los determinan como potenciales consumidores, para posteriormente llegarlos a utilizar en el transporte de drogas y en algunos casos como parte activa y vinculada a la organización criminal.

Ahora bien, no es solo el hecho de vivir en un inquilinato lo que determina el comportamiento de los NNA; en este punto es fundamental partir de las características familiares. Así, a partir de la encuesta llevada a cabo por la misma institución en el marco de la construcción del “diagnóstico institucional de convivencia escolar” se encontró que el 35% de NNA de la institución educativa cuentan con una constitución familiar nuclear, es decir con padre y madre. Asimismo, un 28% cuenta con familia monoparental, bien sea por madre o por padre. Se destaca que para el caso de las familias monoparentales o compuestas, son las madres quienes prevalecen con más de un 30%.

Por su parte, en relación a la escolaridad de los padres y madres, se tiene que existe una situación de vulnerabilidad económica en tanto estos no cuentan con formación más allá de la secundaria, lo que de nuevo, hace que se perpetúe la espiral de carencia de recursos económicos, y permite en muchos casos que puedan asociarse con mayor facilidad a actividades informales. La anterior fragilidad económica, en muchos casos también se encuentra relacionada al hecho de que un 20% de los estudiantes provienen de una familia víctima de desplazamiento forzado, lo que a su vez pone a los NNA en condiciones de mayor vulnerabilidad en tanto requieren resignificar e incorporarse a dinámicas de un territorio que les es ajeno, más aún, teniendo en cuenta que este entorno es uno de los más complejos de la ciudad en tanto corresponde al centro.

En este punto, es preciso afirmar que las características de los entornos de los estudiantes anteriormente mencionadas, permiten reconocer como estos le propician a los NNA un alto grado de vulnerabilidad, tanto interna como externa[3] (Chambers, 1995), la cual para cuestiones de este documento se entiende como: una condición de riesgo o indefensión, la susceptibilidad a sufrir algún tipo de daño o perjuicio, o de padecer la incertidumbre (González, 2009). Ahora bien, también se debe mencionar que las características mencionadas, sean leídas a la luz de la problemática por la que este documento indaga, a saber: el narcomenudeo.

Narcomenudeo en instituciones educativas

El apartado anterior, permitió reconocer ciertas particularidades de la población estudiantil de la institución educativa San Benito. Esto, ya que como se ha mencionado a lo largo del texto, se considera que el enfoque de rentas criminales es como tal insuficiente para comprender el fenómeno, lo que lleva a la necesidad de imprimirle un abordaje social, a partir de los lentes que da el enfoque de Derechos Humanos. Dicho enfoque, se propone ver a los consumidores no en tanto delincuentes –como lo hace el de rentas– sino como individuos sujetos de derechos y participes de complejos entornos, quienes a partir de la incitación al consumo de droga, pueden ser instrumentalizados para tareas de organizaciones criminales, lo que implica comprenderlos como víctimas y no como criminales.

En ese orden de ideas, con este módulo se pretende hacer explícito cómo la dinámica de narcomenudeo funciona como una renta, pero a su vez, busca mencionar cómo termina constituyéndose en una problemática de DDHH, impactando de forma concreta a los NNA del entorno de San Benito. Dicho esto, a continuación se presenta un esquema que permite recapitular algunas de las ideas importantes que ya han sido mencionadas: 

Esquema 4. Organización del narcomenudeo

i

Fuente: Elaboración propia con base en Porter (1985) y Alvarado (2013)

En primer lugar, y siguiendo el esquema, se menciona que las organizaciones de narcomenudeo cuentan con una estructura muy eficiente, que les permite insertarse de forma particular en cada territorio y tipo de mercado, a partir de las particularidades que estos presenten. De allí, se puede plantear que para el caso de entornos escolares, existe un modus operandi determinado, que permite llevar a cabo las transacciones de forma efectiva.

De dicha sofisticación delictiva que plantean estas empresas criminales, es que surge la necesidad de indagar por su organización[4] particular para espacios educativos, esto con el objetivo máximo de plantear estrategias que permitan desarticular la renta, pero por sobre todo mantener a las instituciones educativas y sus contextos como verdaderos entornos protectores y garantes de derechos para los NNA. Según esto, es preciso iniciar este análisis identificando el funcionamiento de la renta a partir de la categoría de puntos de venta.

Avanzando en el razonamiento, y con base en Zamudio (2007), se tiene que para el caso de la ciudad de Medellín se ha corroborado la existencia tres tipos de puntos de venta de drogas: fijos, semi fijos y móviles o ambulantes. Estos se definen en el esquema que se presenta a continuación.

Esquema 5. Puntos de venta de la droga

j

Fuente: Elaboración propia con base en Zamudio, 2007

Para el caso de la Comuna 10, y en concreto del barrio San Benito, se ha encontrado la presencia de las tres tipologías de puntos de venta. En primera instancia, históricamente se han mantenido puntos de expendio fijos, donde no solo tiene lugar la venta del estupefaciente sino también el consumo del mismo.

Una de las estrategias que utilizan estos delincuentes, es que se ubican en casas alrededor de la institución educativa, en un lugar que los NNA reconozcan y sea de fácil acceso. No es un secreto que en la esquina de la institución educativa hay una plaza de vicio (Grupo focal 1, 2016).

A estas edificaciones que pueden hacerse pasar como viviendas, casetas, hoteles o ruinas, se acercan los demandantes y se lleva a cabo la monetización de la droga.

Así mismo, se tuvo conocimiento de los puntos de venta semi fijos, los cuales son muy comunes en la ciudad. De ellos se identificó que si bien no se hallan en una edificación, si comparten características con los lugares fijos, como encontrarse en una ubicación específica y contar con unos horarios establecidos. Allí, se acercan los consumidores y tiene lugar la transacción.

Por su parte, se identificó que el funcionamiento de los puntos de venta móviles o ambulantes, también se da a partir de un contacto directo, donde el jíbaro busca al consumidor. Aunque esta dinámica de venta no es de las más comunes, en la medida que la mayoría de organizaciones tienen establecido, a partir de una lógica de control territorial, dónde y quién puede vender. Este fenómeno ha tenido un aumento puesto que cuenta con un fuerte componente tecnológico, en el cual se da el contacto entre ambas partes vía redes sociales, acordando así determinados puntos de encuentro para realizar el intercambio.

Según esto, puede decirse que los puntos de venta en la ciudad no obedecen a un orden espontáneo sino, por el contrario, son el resultado de una planeación criminal de los territorios. Es conocido que para el caso de la Comuna 10 de Medellín, ha habido una disputa histórica por el control de rentas criminales en los territorios, por lo que el narcomenudeo y las dinámicas que se le vinculan es una actividad completamente coordinada que responde a las determinaciones que le imprimen el o los grupos delincuenciales que allí operan.

Para el caso concreto del barrio San Benito, se cuenta con estos tres tipos de puntos de venta. Sin embargo, este estudio se centró en los puntos de venta semi fijos que se ubican en los callejones alrededor de la institución y que funcionan al inicio y fin de la jornada escolar.

Un punto fundamental a reiterar es que la dinámica de narcomenudeo se da en dos etapas: en un primer momento en el entorno exterior a la institución educativa, y en un segundo momento al interior[5] de la institución educativa: “hemos identificado que el microtráfico y narcomenudeo se dan a la salida del colegio. Llegan personas indeseadas [jíbaros] y les ofrecen una probadita o ya la droga para que la compren” (Entrevista 7, 2016). En este punto es fundamental analizar el entorno de la institución “los vendedores y personas que se hacen afuera de la institución educativa son fundamentales en el narcomenudeo” (Entrevista 10, 2016). Así mismo, se afirma que esta dinámica es tan común que “los jíbaros ya ni siquiera se esconden. Son una población cotidiana” (Entrevista 9, 2016) lo que da cuenta de cómo cada ecosistema, se acomoda y responde a las dinámicas que lo acompañan, volviendo cotidianas –por poner un ejemplo-, tanto actividades como oficios ilegales que allí tienen lugar.

Según esto y retomando el tema de la dinámica de narcomenudeo en las instituciones educativas, se tiene que para el caso concreto de la San Benito, no hay posibilidad de que el jíbaro entre directamente a ofrecer la droga al recinto, por ello, es que es preciso hablar de la utilización de los mismos estudiantes, quienes entran la droga y llevan a cabo la transacción en la institución para después “legalizarla” con el jíbaro. Ahora bien, dicha dinámica hace referencia grosso modo a lo que sucede en la institución, sin embargo, queda la pregunta de ¿cómo se empieza a dar la utilización de los estudiantes para llevar a cabo estas actividades? Lo cual a su vez se encuentra relacionado con el narcomenudeo, esto ya que “muchos de los estudiantes llegan a la institución educativa cuando ya fueron sistemáticamente vulnerados” (Entrevista 1, 2016) hecho que se vincula con lo planteado en el apartado anterior, donde se mencionan las características básicas en las que tiene lugar la vida de los NNA de gran parte de las instituciones educativas de la ciudad, la cual es precaria y deja los vacíos suficientes para que estos sigan siendo vulnerados por distintos actores, por ejemplo siendo utilizados para la comercialización de la droga.

Estas organizaciones delincuenciales han llegado a tal nivel de aprendizaje criminal, que han logrado identificar a aquellos NNA que les van a servir para ingresar la droga a la institución educativa (y que posteriormente adquirirán más funciones). Sin embargo, el asunto no es tan sencillo como exigirle al NNA que transporte la droga, sino que implica el componente psicológico –o de adoctrinamiento- que se lleva a cabo en la utilización y vinculación.

Según el texto Reclutamiento, Vinculación y Utilización de NNA (2015), existen dos formas paralelas al reclutamiento: la vinculación y la utilización, las cuales si bien son consideradas como reclutamiento, actúan con menor formalidad. Concretamente, respecto a la problemática de narcomenudeo, lo que se ha identificado es que las organizaciones delincuenciales llevan a cabo un proceso de utilización y vinculación, más que de reclutamiento, en la medida que requieren unos servicios muy precisos por parte de los NNA. En primera instancia se les reconoce el rol de “carritos” es decir, los transportadores de la droga. En este punto, es preciso mencionar que a partir de los aprendizajes criminales, lo que se ha identificado para el caso de las organizaciones dedicadas al narcomenudeo en la ciudad, es que más que comportarse como un ejército que pretende reclutar, lo que buscan es NNA con características muy particulares, que les sea de utilidad en las funciones que ya tienen establecidas del negocio, particularmente en los entornos educativos.

Así pues, respecto al narcomenudeo al interior de la institución educativa San Benito, se tiene que “la droga entra a partir de la utilización de los mismos estudiantes, a quienes desde el principio ellos identifican” (Entrevista 7, 2016), “la entrada de la droga al colegio son los mismos estudiantes” (Entrevista 9, 2016) por esto, se afirma que “la droga es una forma de llamar la atención de los niños y empezarlos a usar para fines ilícitos” (Entrevista 8, 2016).

Según esto puede concluirse que el narcomenudeo se construye a partir de dos componentes: uno externo donde la dinámica ilegal las sustancias psicoactivas rodea –y afecta- la institución y la comunidad educativa; y uno interno, donde los estudiantes operan, no solo consumiendo, sino ingresando la droga, y cuya denominación y tratamiento se comprende desde la renta criminal, como delincuentes, pasando por lado, el hecho de que estos responden a un ejercicio de utilización.

 

Esquema 6. Etapas de la utilización, vinculación y reclutamiento del narcomenudeo

1.     Jíbaro a las afueras de la institución educativa
2.     Identificación del menor que va a servir para ofrecer la droga al interior de la IE
3. Abordaje del joven a partir de una prueba gratuita de estupefacientes

  • ž  “Esto lo va a alejar de todos sus problemas”
  • ž  “Va a hacer que en el colegio y por la casa lo vean como un duro”
4. Utilización del joven para entrar la droga a la IE

  • “Si usted me entra la droga, yo le sigo dando la suya”
  • “Dígale a sus amiguitos que prueben sin compromiso”
  • “Deje la mercancía dentro del tanque del baño X que ahí alguien la recoge”
4. Incitación para que el menor abandone el ciclo escolar y adopte otras funciones propias de la dinámica

  • “¿Para qué está estudiando? ¿Para ganarse un mínimo? Acá le prometemos que va a ganar más plata y que se va a volver importante”

Fuente: Elaboración propia con base en la entrevista 9, 2016

Si bien el objetivo de la presente investigación no pretende indagar por los móviles psicológicos que llevan a los NNA a ser parte de la dinámica de narcomenudeo, lo que si es preciso mencionar es que este es un componente fundamental del ejercicio que llevan a cabo las organizaciones delincuenciales en concreto en San Benito, las cuales, después de identificar con cautela al NNA que les va a “servir” llevan a cabo todo un ejercicio de adoctrinamiento que hace que estos efectivamente lleven a cabo acciones de servidumbre a partir de las condiciones que estas organizaciones delincuenciales determinan.

Aunque no puede hablarse de una muestra representativa, a partir de la cual pueda afirmarse con certeza cuál es el perfil de los NNA que buscan, lo que se encuentra en la literatura especializada –y que concuerda con lo encontrado en las entrevistas y trabajo de campo- es que quienes terminan siendo reclutados son NNA con un trasfondo de carencias económicas, que no cuentan con una institución familiar fortalecida y que pasan gran parte de su tiempo en soledad –por lo que están buscando algún tipo de reconocimiento- (Alcaldía y IEP, 2015). Ahora bien, es preciso mencionar que las carencias económicas no constituyen en si mismas un escenario de reclutamiento, si ese fuera el caso y gran número de países tendrían millones de NNA en bandas, es por tanto una condición necesaria más no suficiente para el reclutamiento. A continuación se sintetiza la dinámica de narcomenudeo:

Esquema 7. Narcomenudeo y utilización de NNA

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Fuente: Elaboración propia con base en las entrevistas llevadas a cabo en el marco de la investigación, 2016

Con el anterior esquema, no se pretende mostrar toda la organización de narcomenudeo, sino cómo se identificó que esta logra entrar a San Benito. Allí, puede verse como son los estudiantes una pieza fundamental para que la renta tenga su mercado en la institución educativa, lo cual confluye a la vez con el consumo previo y posterior de la jornada escolar. Lo que implica mencionar que para la efectividad de la renta, se requiere un previo ejercicio de violación de los Derechos Humanos de los NNA, quienes en su minoría de edad son instrumentalizados para la consecución del ilícito, en muchos casos a partir de intercambio de favores por su dosis personal.

Así concluye el grueso de la presente investigación. No sin antes mencionar, que la relevancia de conocer una problemática en concreto –como es el narcomenudeo- en un espacio en particular –que son las instituciones educativas- tiene el fin último de ampliar el actual enfoque que se le ha dado a las acciones frente al tráfico de estupefacientes, las cuales han estado enfocadas en acciones reactivas, que a fin de cuenta van dirigidas a los eslabones más visibles de la cadena: consumidores y jíbaros, lo que lleva a que haya un desgaste de los organismos de seguridad y justicia más no resultados de alto impacto.

Así mismo, es preciso mencionar que el enfoque policivo y reactivo no basta de cara a esta problemática, puesto que como se ha reiterado, esta debe ser analizada desde una doble mirada, que también logre integrar lo que aquí se denominó las vulneraciones a los NNA, quienes deben pasar de ser conocidos como consumidores y a su vez persiguidos como delincuentes, a consumidores que en diversos casos son víctimas y terminan haciendo parte de dinámicas criminales, llamados a partir del consumo de SPA, lo que posteriormente deviene en otras vulneraciones, que a su vez pueden resultar en el final ejercicio de la delincuencia.

Ilustración 1. Visión integral del narcomenudeo

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Fuente: Elaboración propia, 2016

Conclusiones

Este apartado final se propone exponer las conclusiones a las cuales permitió llegar el análisis anteriormente presentado:

  • En primer lugar es preciso hacer mención a como la evolución de las dinámicas criminales a partir de aprendizajes históricos, permitió que el narcomenudeo se haya constituido como una de las mayores rentas criminales en la ciudad de Medellín. Esto, en gran medida tuvo lugar por las innovaciones que fueron realizando los grupos delincuenciales al interior de sus organizaciones, lo cual permitió un cambio de grandes organizaciones con multiplicidad de actores que hacía que fueran percibidas con facilidad, a estructuras en red con los actores necesarios, lo que hace no solo que sean eficientes, sino que pasen en muchos casos desapercibidas para las autoridades. Actualmente, se conoce además que estas dinámicas de la gran renta del narcotráfico, se han visto permeadas por el consumo, en particular por el actual aumento del consumo interno. El cual, según el DNP (2016) se debe a que las grandes organizaciones han puesto los ojos en este mercado creciente, como resultado de las dinámicas internacionales del narcotráfico que han mermado su utilidad en el exterior.

La transformación de grandes carteles de la droga a organizaciones fragmentadas y el crecimiento del mercado interno de sustancias como la cocaína, marihuana y basuco, llevó a que Colombia pasara en los últimos años a ser un país no solo productor sino consumidor (DNP, 2016, p. 1).

  • En esta misma vía, es preciso mencionar que es a partir del cúmulo de aprendizajes criminales, las organizaciones han identificado cuáles son los nichos de mercado que les permiten fortalecer la renta, así mismo, han logrado establecer dinámicas que responden a la necesidad del territorio y su población; lo anterior en la medida que las organizaciones no operan de la misma forma en los entornos educativos a como lo hacen en lugares de celebración o esparcimiento. Así, se tiene que las instituciones educativas se posicionan como un lugar donde no solo se oferta la droga, sino también donde se buscan NNA para ser utilizados con fines delictivos, siendo el primero de ellos el transporte de las drogas y su ingreso a la institución.
  • Ahora bien, a partir del punto anterior se requiere enfatizar con ahínco en que a lo largo de este trabajo, se ha reconocido que de cara a comprender el narcomenudeo para el caso concreto de las instituciones educativas, no basta con dar una mirada desde el lente de las rentas criminales, el cual si bien es fundamental, no permite reconocer las diversas aristas de la problemática, siendo una de ellas la relacionada con la utilización, vinculación y reclutamiento.
  • En ese sentido, es preciso traer a colación un segundo lente que permite comprender con mayor profundidad la problemática, a saber, los Derechos Humanos y el goce efectivo de derechos. Con lo anterior en mente, se menciona que para la comprensión de la dinámica de narcomenudeo en entornos educativos, no es suficiente dar una mirada a los actores en tanto expendedores y consumidores, sino que es preciso agregar a los segundos la categoría de víctimas en tanto es a partir del dispositivo de consumo de sustancias psicoactivas, que estos llegan a ser sistemáticamente instrumentalizados a favor de las organizaciones delincuenciales que tienen el control de la renta.
  • Para plantear la intervención de la problemática de narcomenudeo en entornos educativos, no basta pensar en un enfoque reactivo y policivo cuyo indicador sea el castigo a los consumidores. En este punto se destacan el dato de las capturas[6] en flagrancia de menores de edad, en el cual se encontró que entre 2015 y lo corrido del 2016, se presentaron un total de 15.905 capturas en flagrancia a esta población, es decir un 36% fueron NNA, quienes no deben ser vistos como un indicador más de criminalidad, sino como menores que en muchos casos son víctimas instrumentalizadas por las organizaciones delincuenciales dedicadas al narcomenudeo.
  • Por lo contrario, se requieren operaciones reactivas dirigidas a quienes logran instrumentalizar a estos jóvenes de cara al negocio, así como políticas integrales basadas en el goce efectivo de derechos, que eviten que estos NNA consideren a partir de la droga, que las dinámicas criminales pueden ser una opción de vida.
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[1] Politóloga y estudiante de la maestría en economía aplicada de la Universidad EAFIT.

[2] Es preciso mencionar la tasa extra edad en la medida que según entrevistas llevadas a cabo, en algunos casos son los NNA que se encuentran en extra edad quienes incitan al consumo a otros compañeros. Es preciso reiterar que el objetivo de este documento no es generar estigmas sobre grupos poblacionales, por el contrario, se trata de llamar la atención sobre cómo en muchos casos son estos NNA en extra edad, quienes son utilizados por organizaciones delincuenciales para llevar a cabo el transporte y venta de las sustancias psicoactivas. Sin embargo, más adelante se ahondará en este supuesto.

[3] Por factores externos se entiende las amenazas, los shocks y/o eventos de peligro o estrés. Los internos, en cambio, son la situación de indefensión y carencia de medios para enfrentar la pérdida (Chambers, 1995)

[4] Es preciso mencionar, que lo que aquí se propone no es hablar de la estructura y/o jerarquía de una organización delincuencial en particular, sino presentar las características principales que estas manifiestan en los entornos ya mencionados, para llegar de forma efectiva a la población cautiva en cuestión, es decir, los NNA estudiantes de la institución educativa.

[5] En este punto es preciso mencionar que en ningún momento se pretende mostrar las instituciones educativas como escenarios propicios para el tráfico de drogas. Es de resaltar que a IE San Benito, en particular, ha logrado contener en gran medida esta problemática. Sin embargo, es de precisar que esta dinámica se da en la mayoría de instituciones educativas y lo que se pretende con este texto no es descalificar San Benito, sino llamar la atención sobre una amenaza latente y presente en los entornos educativos.

[6] Fuente: SIJIN de la Policía Nacional. Sistema SIEDCO consultado el 15 de noviembre de 2016. Construcción: Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia SISC

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