Comunidades denunciaron enfrentamiento entre AGC y ELN en límites de Bolívar y Antioquia

Por confrontación armada entre paramilitares y guerrilleros, que podría conducir a una crisis humanitaria, los habitantes de cuatro municipios de estos departamentos requieren intervención del Estado y de organismos nacionales e internacionales.

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A través de una alerta temprana, la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (Aheramigua) denunció el enfrentamiento que se presentó recientemente entre paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el corregimiento Regencia, del municipio de Montecristo (Bolívar), ubicado en límites con el Bajo Cauca antioqueño.

La denuncia fue hecha luego de que el pasado martes, 18 de abril, a eso de la 1:30 p.m., ocho guerrilleros del ELN llegaran hasta la salida del corregimiento de Regencia donde, según Aheramigua, se encontraban paramilitares de las AGC. Tras un intercambio de palabras, el grupo paramilitar empezó a disparar contra los guerrilleros, quienes reaccionaron, generando así una confrontación armada.

Una vez los guerrilleros se desplegaron hacia un cerro cercano, los paramilitares intentaron alcanzarlos. De ahí que atravesaran el caserío haciendo disparos al aire y amedrantando a los miembros de la comunidad, quienes se resguardaron en sus casas, cerrando puertas y ventanas, para disminuir los riesgos a su integridad física.

Por esas acciones, planteó Aheramigua en el Comunicado 09 de 2017, “alertamos de manera temprana al gobierno nacional y las instituciones encargadas de garantizar los derechos fundamentales, del riesgo sobre la vida, integridad y permanencia en el territorio de las comunidades de Montecristo, Nechí, El Bagre y Santa Rosa ante las situaciones y la crisis humanitaria que se avizora con la presencia del grupo paramilitar autodenominado Autodefensas Gaitanistas”.

Persisten agresiones en el Bajo Cauca

En veredas y corregimientos de El Bagre y Nechí, municipios del Bajo Cauca, desde el último trimestre del año pasado se han presentado asesinatos, desapariciones, amenazas, desplazamientos hacia zonas rurales y persecuciones a líderes comunitarios y otros pobladores, acciones perpetradas principalmente por hombres identificados como paramilitares de las AGC.

Eso sumado a otros antecedentes reseñados en el Comunicado de Aheramigua, entre los cuales se hallan:

Aheramigua

Exigen medidas: acompañamiento y protección

Mediante el Comunicado, Aheramigua también le exigió “al Gobierno Nacional –a sus distintas dependencias– que garantice la seguridad de la comunidad y de los líderes sociales”. Esto con el objetivo de que se garanticen los derechos humanos fundamentales, tanto individuales como colectivos, de los líderes y demás pobladores civiles.

Para ello, exhortó a la institucionalidad (principalmente a la Fiscalía General de la Nación) a que investigue los hechos ocurridos el pasado miércoles, en relación con los otros que ya han sido denunciados en meses anteriores, para que sean judicializados los actores responsables y, más allá de esto, sean desmantelados “los grupos paramilitares que actúan en la región”.

Eso, según el Comunicado, sin desconocer “la necesidad de que avancen las conversaciones con la insurgencia del ELN y el cese bilateral, así como la implementación real y efectiva del Acuerdo de La Habana en nuestros municipios”.

Y en un sentido similar, Aheramigua le solicitó a los organismos defensores de Derechos Humanos –tanto nacionales como internacionales– acompañamiento efectivo, pronunciamiento frente a esta situación que pone en riesgo a la población civil y apoyo a su intención de “exigir soluciones inmediatas al Estado colombiano”.

Entre tanto, responsabiliza a las autoridades locales, departamentales y nacionales “por los hechos descritos, ya que pese a las constantes denuncias que Aheramigua ha hecho, a los informes de riesgo emitidos por la Defensoría del Pueblo, a las preocupaciones manifestadas por la ONU y otros pronunciamientos hechos por la comunidad nacional e internacional; los grupos paramilitares continúan amenazando, asesinando, desapareciendo y torturando a líderes sociales, a sus familias y a las comunidades en donde no hay presencia estatal”.

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