Durante años, organizaciones sociales, de derechos humanos y de víctimas han pedido la desclasificación delos archivos judiciales para que se conozca toda la verdad.

El decreto ley que reglamenta la creación de la Comisión para la Verdad, la Convivencia y la no Repetición en Colombia, firmado por el presidente Juan Manuel Santos el pasado 6 de abril, abrió una oportunidad para levantar la reserva que existe en el país sobre los archivos de inteligencia y contrainteligencia del Estado. No obstante, los mismos solo estarán abiertos para los comisionados durante el mandato de la Comisión.

Así lo explicó María Camila Moreno, directora en Colombia del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), tras participar en el conversatorio Diálogos por la Verdad, realizado en Medellín por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) y el ICTJ el pasado 3 de mayo.

De acuerdo con la directora del ICTJ, se estima que antes de terminar el 2017 estarán elegidos los comisionados que integrarán la Comisión, que deberá contribuir al esclarecimiento de los hechos ocurridos en desarrollo del conflicto armado colombiano, y ofrecer una explicación amplia sobre la complejidad del mismo.

La creación de este organismo de verdad fue pactada en punto cinco del acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. Sus tareas también incluyen promover la convivencia en los territorios, contribuir al reconocimiento de las víctimas, y dar a conocer la responsabilidad de quienes participaron directa e indirectamente en el conflicto armado.

Para poder realizar su labor con independencia, agregó María Camila Moreno “la Comisión tendrá la misma naturaleza jurídica que tiene el Banco de la República. Es decir, será una entidad autónoma que está en la estructura del Estado, pero que no depende de ninguno de los poderes públicos ni del ejecutivo, ni del legislativo, ni del judicial. Tiene autonomía presupuestal y administrativa, es decir que no depende de nadie para manejar su presupuesto, para hacer convenios, para recibir fondos de diferentes fuentes, define su propia planta de personal, es decir, tiene autonomía total y eso es muy importante para garantizar la independencia de la Comisión”.

En entrevista con la Agencia de Prensa IPC, la directora del ICTJ en Colombia entregó más detalles sobre este proceso de verdad.

1. Con la firma de los decretos para la creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y NO Repetición ¿Qué se ratificó para la Comisión de la Verdad?

El decreto ley que firmó el Presidente hace unas semanas contiene lo que había sido acordado entre el Gobierno y las FARC en el acuerdo final, es decir, plantea el mandato, los principios orientadores de la Comisión, y se refiere a su estructura general, integrada básicamente por una secretaría ejecutiva y el pleno de los comisionados que es la instancia máxima. Firmados decretos para Comisión de la Verdad y Unidad de Búsqueda de Desaparecidos

También refuerza la idea, que ya estaba en la Constitución, sobre el carácter autónomo e independiente de la Comisión; porque sabemos que cuando un organismo queda adscrito al ejecutivo, por vía administrativa o financiera se suele orientar o incidir en su trabajo.

Una cosa importante que contiene este decreto ley es el acceso a archivos e información reservada del Estado, archivos de inteligencia y contrainteligencia. Durante el proceso de negociación y cuando se estaba justamente en el tema de la Comisión, en el punto de víctimas, hubo una insistencia para que se abrieran los archivos y para que la Comisión tuviera acceso a ellos, sin embargo eso no quedó en el acuerdo, solo hay una mención muy general de que el Estado facilitará el trabajo de la Comisión de la Verdad. Lo que se logra con este decreto ley, después de mucha incidencia y lobby, y con muchos factores, es que se incluya una disposición mediante la cual se levanta la reserva de archivos de inteligencia y contrainteligencia que sean reservados. Esa reserva se levante exclusivamente en función del mandato de la Comisión y los comisionados tendrán acceso a esa información reservada de manera exclusiva.

Siguiendo las definiciones y las condiciones de la ley de inteligencia y contrainteligencia y de la ley de transparencia, esa información no la pueden hacer pública los comisionados, pero la pueden usar para su investigación. Eso es muy, muy importante, porque se parte del reconocimiento de que allí hay una información valiosa para el esclarecimiento de la verdad.

2. Después de la firma del decreto ¿Qué sigue?

Pues el siguiente paso es la escogencia o la selección de los comisionados y comisionadas. Son once, puede haber tres extranjeros y entre los once habrá un presidente de esa Comisión. Esa tarea la tiene el comité de escogencia. El mismo día que el presidente sancionó el decreto ley de la Comisión de la Verdad, sancionó el decreto de creación del comité de escogencia, o sea, le dio vida jurídica a ese comité que ya empezó a trabajar; tiene seis meses prorrogables a ocho para hacer todo lo que tiene que hacer: escoger a los magistrados, al director de la Unidad de Investigación y Acusación, al director de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Eso significa que probablemente tendremos comisionados escogidos hacia finales de este año. En ese momento los comisionados tendrán la tarea de montar la Comisión, empezando por escoger un Secretario Ejecutivo para que haga todas las labores administrativas y operativas para ponerla en funcionamiento. La Comisión tendrá que hacer todo un proceso de alistamiento, de definiciones metodológicas, despliegue, etc. Y para ello tiene seis meses. O sea que más o menos podemos calcular que hacia mediados del próximo año tendríamos una Comisión de la Verdad empezando a funcionar.

3. Usted ha hablado de lo deseable y de lo posible. ¿Hasta dónde puede llegar el alcance de la Comisión de la Verdad?

El mandato de la Comisión es súper amplio e incluso muy ambicioso. Se tendrán  que tomar decisiones porque es un mandato muy ambicioso para tres años.

Ahora, la ventaja de un mandato ambicioso es que les da un margen amplio a los comisionados para priorizar, para interpretar, para tomar decisiones sobre estrategias. Un mandato muy restringido a veces deja atados de manos a los comisionados. Pero claramente la Comisión tendrá que partir del principio de realidad: uno, que los recursos serán limitados, siempre serán limitados; y dos, que tiene un límite de tiempo que tiene que cumplir.

4. ¿Cuáles serán las características de la Comisión de la Verdad colombiana?

Pues yo creo que varias cosas. Uno es una Comisión de la Verdad que tiene que centrarse a mi modo de ver en lo que no se ha esclarecido, en lo que no se ha reconocido suficientemente. La pregunta importante es cuál será el valor agregado de la Comisión de la Verdad en un país que ya ha hecho avances importantes en el esclarecimiento de la verdad.

Es una Comisión que necesariamente debe tener un fuerte enfoque territorial, porque el conflicto no ha afectado de manera igual a todas las regiones y eso tiene que quedar reflejado en ese informe, en esa narrativa que la Comisión va a construir.

También tiene que tener un enfoque poblacional porque este es un país diverso, multiétnico y pluricultural, donde todos los colectivos no han sido afectados de la misma manera. Entonces hay que mostrar ese efecto diferenciado en pueblos indígenas y comunidades étnicas en general, así como el efecto en las mujeres, que somos el 51% de la población.

Es decir, esta Comisión de la Verdad tiene un desafío enorme porque tiene que reflejar la complejidad de un conflicto de 50 años, la complejidad de un conflicto en un país diverso en términos de regiones, en términos de población. Esa tiene que ser una apuesta estratégica.

5. Un desafío grande son los déficit de verdad, ¿en qué campos se vislumbran esos déficit?

En varios y, por supuesto, también va a depender de las regiones. Justamente la Comisión tiene que hacer énfasis en poder develar eso que hasta ahora no se ha esclarecido suficientemente: las responsabilidades colectivas, por ejemplo, más allá de las responsabilidades de la insurgencia o las responsabilidades del Estado, porque creo que hay responsabilidades de otro tipo como del sector privado, de aquellos actores que si bien no participaron como combatientes, tuvieron responsabilidades y se beneficiaron de este conflicto. Ahí hay una historia que contar muy importante.

También hay que profundizar aún más en las responsabilidades de agentes del Estado, de la relación de la fuerza pública con los actores armados. Y en temas que no han sido suficientemente esclarecidos como la violencia sexual en el conflicto, o la relación entre el conflicto y los proyectos económicos o las visiones de desarrollo.

6. Precisamente, ¿cómo hacer que los empresarios, algunos líderes políticos y altos mandos militares, reconozcan la verdad? Teniendo el ambiente tan adverso que hay en ese campo

Creo que un incentivo muy importante y sobre el que hay que insistir, es que si esos sectores quieren que su versión de lo que ha pasado sea tenida en cuenta, tienen que acudir a la Comisión de la Verdad. De lo contrario, sencillamente la base de la narrativa final será la versión de las víctimas, la versión de otros actores, la investigación que hagan los mismos comisionados.

Creo que el incentivo fuerte es bueno, si ustedes quieren ser escuchados, si quieren que su punto de vista y su versión sea considerada en ese ejercicio de esclarecimiento de la verdad, pues tienen que ir, obviamente uno no puede generalizar y hay empresarios que efectivamente han sido víctimas en este conflicto y que merecen estar en la Comisión de la Verdad para hablar de eso, pero quienes han sido responsables también tienen que darle respuesta al país y creo que hay que hacer un esfuerzo importante para convencerlos de que vayan, pero obviamente no va a ser fácil.

7. María Camila, nace esta Comisión de la Verdad en un país muy polarizado y en medio de una gran cantidad de mentiras. ¿Eso aumenta la expectativa por la verdad?

Pues claro, la expectativa es enorme y no está exenta de una profunda conflictividad. La verdad es un nuevo campo de batalla en realidad, es un campo de conflicto y más aún en una sociedad polarizada que difícilmente se pone de acuerdo para interpretar lo que le ha pasado, pues la discusión va a ser muy fuerte, va a ser muy contenciosa, cada quien quisiera que su verdad o su justificación o su narrativa sea la que impere.  Y creo que justamente lo que la Comisión tendrá que hacer es generar una narrativa comprensiva. Obviamente no va a lograr el consenso entre todas las versiones, pero sí tendrá que ser comprensiva en el sentido de que las tenga en cuenta a la hora de sacar sus conclusiones.

Pero claro, va a ser difícil y desde ya los diferentes sectores empiezan a atrincherarse en sus propias versiones para no aceptar la versión del otro, creo que el proceso de la Comisión de la Verdad nos tiene que ayudar es a permitir el diálogo, el diálogo pacífico entre las diferentes versiones sin la pretensión necesariamente de que nos pongamos de acuerdo en una sola. Pero creo que el hecho de poner en práctica metodologías y escenarios en donde las diferentes versiones se puedan encontrar y puedan dialogar ya va a ser un aporte muy importante.

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