“Adiós a las armas, adiós a la guerra. Bienvenida la paz”

Con estas palabras concluyó su intervención Rodrigo Londoño, alias Timochenko, durante el acto simbólico de dejación de las armas que se encontraban en poder de unos 7.000 guerrilleros y milicianos de las Farc-Ep.

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Durante el acto de dejación de armas, diez guerrilleros recibieron acreditación por parte de miembros del Mecanismo de Monitoreo y Verificación y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Foto: Efraín Herrera - SIG.

Como parte de la implementación de los Acuerdos de Paz, el Gobierno Nacional y las Farc-Ep realizaron esta mañana un acto simbólico de dejación de las armas que poseía esa guerrilla. En el evento, que se desarrolló en la Zona Veredal Mariana Páez del municipio de Mesetas (Meta) y puso fin a más de cinco décadas de confrontación armada, también participaron miembros de Naciones Unidas (ONU).

Jean Arnault, jefe de la Misión de la ONU en Colombia, aseguró que ese organismo internacional recibió, registró y almacenó 7.132 armas. De ese conjunto, precisó, aproximadamente 700 armas serán empleadas hasta el próximo 31 de julio para brindar seguridad a los hombres y mujeres que permanecen en las 26 zonas veredales y puntos transitorios de normalización.

Para esa fecha, cuando los campamentos se convertirán en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, Naciones Unidas ya deberá haber extraído los contenedores con el armamento de cada uno de esos lugares. Entonces, explicó, procederán a la certificación definitiva de la dejación de armas, necesaria para que cada insurgente regrese a la vida civil y pueda participar en política.

Sobre esto, Arnault destacó que “las armas registradas son de alta calidad y operatividad” y que “en este proceso de dejación se han entregado más armas por combatiente que en muchos procesos verificados internacionalmente”. Asimismo, añadió que las Farc han entregado hasta la fecha –el proceso se extenderá hasta el primero de septiembre– 77 caletas que han sido extraídas con el apoyo de los excombatientes e integrantes de la Fuerza Pública.

Una vez todo el armamento –que ha sido recolectado desde marzo– se halle en poder de Naciones Unidas, y el material inestable haya sido explosionado, aquel será destruido y reutilizado para construir tres monumentos en tres países: Colombia, donde se presentó el conflicto armado; Cuba, donde se desarrollaron las negociaciones de paz; y Estados Unidos, donde se encuentra la sede las ONU.

La lucha política será con la palabra

“Este día no termina la existencia de las Farc. En realidad a lo que ponemos fin es a nuestro alzamiento armado de 53 años, pues seguiremos existiendo como un movimiento de carácter legal y democrático que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales, sin armas y pacíficamente”.

Ese será, según Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, el camino que continuarán tras la dejación de las armas. “En adelante, nuestra lucha se encaminará a exigir la implementación práctica de lo acordado; lo haremos de modo pacífico y civilizado, pero sin cejar un solo instante. Sentimos que Colombia nos acompañará. Y que contamos con la legitimidad suficiente para solicitar la solidaridad internacional”.

Manifestó, también, que por el compromiso que asumieron con el Gobierno, a través del Acuerdo de Paz, nunca más utilizarán las armas en la lucha política. Del mismo modo, esperan que el estado colombiano cumpla su parte: que nunca más emplee las armas para perseguir a los opositores políticos o al pensamiento crítico, como ha ocurrido desde la época de La Violencia.

En ese sentido recordó que a cambio de las armas, el Estado les ofreció la posibilidad de crear un partido o movimiento político nacional y la puesta en operación de mecanismos que garanticen el ejercicio de la política y desmantelen las bandas criminales sucesoras del paramilitarismo. A lo que se suman garantías de seguridad para líderes de organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos.

Sin embargo, aseveró que ha habido “negligencia estatal” y trabas administrativas, judiciales y hasta políticas que han impedido el  cumplimiento de lo pactado. Como consecuencia de eso, argumentó, continúan los asesinatos de líderes sociales y dirigentes populares, y la expansión de la amenaza paramilitar que ya ha alcanzado y exterminado a guerrilleros y milicianos indultados o amnistiados y a sus familiares.

Además de eso, Londoño lamentó que los prisioneros políticos de las Farc aún continúen en prisiones –actualmente están en huelga de hambre–, a pesar de que exista una ley de amnistía e indulto, y que hayan “importantes retrasos en materia de reformas constitucionales y legales que desarrollan distintos puntos de los acuerdos –como la Jurisdicción Especial para la Paz–, con los riesgos originales en campañas electorales próximas”.

“Estamos cumpliendo lo acordado”: Gobierno

Durante el acto de dejación de las armas, el presidente Juan Manuel Santos les expresó a las Farc que “quedan deberes recíprocos que tenemos que cumplir para que este acuerdo que hemos alcanzado se traduzca en una paz justa, estable y duradera, para nosotros y todas las generaciones por venir. Nos espera un camino largo todavía, pero el Gobierno está firme, cumpliendo lo pactado, y lo seguiremos cumpliendo hasta la última coma, así como esperamos que ustedes lo sigan haciendo”.

En efecto, el mandatario resaltó el nivel de cumplimiento de los excombatientes de las Farc y su compromiso manifiesto para que de ahora en adelante su única arma de lucha en el campo de la política sea la palabra. Igualmente, calificó la dejación de armas como la mejor noticia para para el país en los últimos 50 años: la noticia de la paz, de la concordia, del arreglo de las diferencias por las herramientas de la democracia y la civilidad.

Una noticia que, según expresó, permitirá que la oferta institucional del Estado llegue hasta los rincones del país a donde no había sido posible debido al conflicto armado, para llevar oportunidades de progreso que reduzcan la pobreza y las desigualdades, permitan el acceso a derechos como educación, salud, vivienda y empleo digno, y promuevan el turismo y la inversión en todos los territorios.

Por esas razones concluyó diciendo que “con emoción constatamos el fin de esta guerra absurda que no solo duró más de cinco décadas, sino algo peor: duró más de ocho millones de víctimas y más de 220.000 compatriotas muertos”. Y anunciado que “habrá justicia y habrá reparación; habrá verdad y habrá garantías de no repetición para las víctimas. De eso nos aseguramos en el Acuerdo de Paz”.


Organizaciones celebraron la noticia

Las organizaciones de mujeres, entre otras, celebraron la dejación de armas por las Farc.
Las organizaciones de mujeres, entre otras, celebraron la dejación de armas por las Farc. Foto: Agencia de Prensa IPC.

Ante la noticia validada por las Naciones Unidas de que las Farc habían completado la dejación de armas entre marzo y junio, distintas organizaciones y partidos alternativos que hacen parte de los movimientos social y político de Antioquia se reunieron esta tarde en el Parque de Berrío (Medellín), para celebrar este paso en la implementación de los Acuerdos de Paz.

Diego Herrera, presidente del Instituto Popular de Capacitación (IPC) y uno de los voceros del Congreso Nacional de Paz en Antioquia (Leer boletín), expresó que con la dejación de armas “las Farc ratifican su decisión y su voluntad de avanzar hacia la construcción de la paz, con dos profundos significados: el primero es el cambio de las armas por la palabra, y el segundo, pasar de la vía armada a la vía política para conseguir las aspiraciones que siempre han querido para la sociedad colombiana”.

Resaltó, también, que sumando el armamento individual (7.132 armas) y el de las caletas (aproximadamente 900), las Farc terminaron entregando más armas por excombatiente que en anteriores procesos, como el de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, “que fueron alrededor de 31.000 hombres y solo entregaron alrededor de 18.000 armas que nadie supo cuál fue su destino”.

Tras este momento histórico, “queda esperar que efectivamente la sociedad colombiana siga rodeando el proceso con las Farc y las negociaciones que avanzan en Quito (Ecuador) con el ELN, y siga celebrando este acontecimiento como un avance hacia un país en paz, donde todos puedan expresar libremente sus ideas y puntos de vista sin que sean exterminados o estigmatizados”, añadió.

Por su parte, voceros de movimientos como Marcha Patriótica en Antioquia saludaron mediante un comunicado la decisión de las Farc y les dieron “la más amplia y afectiva bienvenida a la lucha política legal desde la palabra y los argumentos, como lo han venido demostrando durante el proceso de reconciliación y normalización”, que enfrenta una de sus etapas más complejas.

Además de darles esa bienvenida a la vida pública y prontamente política, mediante el comunicado valoraron –igual que millones de ciudadanos en Antioquia y el resto del país– que hasta ahora “han cumplido lo acordado y están dispuestos a seguir la lucha, a pesar de la incertidumbre, asesinatos, inseguridad jurídica y amenazas contra sus vidas”.

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