CEV deberá aportar al reconocimiento de responsabilidades colectivas

El Comité de Escogencia presentó ayer el listado de los 34 candidatos preseleccionados para integrar la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), que hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición acordado en las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las FARC.

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Muchas víctimas no están pidiendo cárcel u otras penas para sus victimarios; lo que quieren son respuestas para preguntas fundamentales: ¿por qué los detuvieron, desaparecieron y asesinaron?, ¿quiénes fueron los responsables?, ¿cuándo, dónde y cómo pasó? Muchas víctimas lo que realmente buscan son esos hilos de los cuales tirar, para sumar relatos, rastros de verdad.

Precisamente esa fue una de las consideraciones del Gobierno Nacional y las FARC en los Acuerdos de Paz. Por eso en el punto de Víctimas, acordaron la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV): un órgano temporal y extrajudicial que se ha empleado en otros procesos de paz del mundo para esclarecer patrones de violencia.

Ahora el proceso de constitución de la CEV avanza. De hecho el Comité de Escogencia que elegirá a los once integrantes de ese mecanismo presentó ayer un listado con 34 candidatos preseleccionados –de 199 que habían pasado en septiembre el primer filtro–. Entre ellos se cuentan defensores de derechos humanos, abogados, periodistas y profesionales de las ciencias sociales.

El paso siguiente será la realización de las entrevistas a los preseleccionados. Este proceso estará a cargo del Comité de Escogencia y se extenderá desde el 6 hasta el 9 de noviembre, fecha a partir de la cual las grabaciones estarán disponibles en el portal www.comitedeescogencia.com. Y el 14 de noviembre se conocerán finalmente los once elegidos.

Entre tanto, la sociedad civil deberá continuar pensando cómo aportar a la consecución de los objetivos de la CEV –promover y contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido, el reconocimiento de las víctimas y la convivencia en los territorios–, para que su alcance no se reduzca a la elaboración de informes sin trascendencia social y política para el escenario de no repetición y reconciliación que requiere el país.

Conocer y reconocer para transformar

“La condición fundamental para que haya una paz estable y duradera es que la sociedad colombiana pueda conocer la verdad y comprender el conflicto: sus orígenes, los responsables, los sectores involucrados, los patrones, las dinámicas. Entonces la Comisión se vuelve central en este proceso de paz, de justicia transicional y de reconciliación y reparación”.

Así lo aseguró Alejandra Gaviria, integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), quien coincidió con José Antequera, miembro de la Mesa por la Verdad, cuando afirmó que para conseguir ese fin “la Comisión se va a convertir en un ejercicio de diálogo a nivel de la sociedad, acerca de qué es lo que ha ocurrido durante todos estos años de conflicto”.

Según Diego Herrera, presidente del Instituto Popular de Capacitación (IPC), ese diálogo abrirá la posibilidad de que “la sociedad en su conjunto establezca acuerdos sobre un pasado de violencia, violaciones a los derechos humanos y el DIH y múltiples víctimas del conflicto armado, para construir un relato de futuro que nos permita salir de la dinámica de guerra”.

En ese sentido, Ana Portilla, integrante del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), expresó que la construcción de ese relato es parte de la labor pendiente que tiene la sociedad civil, para tener “algo así como una versión oficial” que le permita avanzar en transformaciones sociales y la consecución de las reivindicaciones de los derechos que han exigido las víctimas.

“La Comisión de la Verdad es el instrumento más cercano a las víctimas; el que más facultado está para que puedan participar, para su dignificación. Y es el mecanismo que le arrojará recomendaciones a la sociedad para que cambie los imaginarios que la han hecho proclive a la violencia y para transformar las condiciones que la han hecho posible”, agregó.

Comision de la Verdad 02

Que haya “verdad responsabilizante”

Para Ana Portilla, la CEV deberá ayudar a que se esclarezca la verdad sobre responsabilidades colectivas de actores que, directa o indirectamente, participaron en el conflicto armado. Para eso, sostuvo, la Comisión deberá ir más allá de la enunciación de violaciones a derechos humanos, para llegar a identificar quiénes las cometieron y con qué objetivos.

A su modo de ver, “la Comisión tiene el mandato de hablarnos de los responsables colectivos, de cuáles eran sus planes y estrategias, cuáles intereses estaban detrás de sus acciones y qué querían establecer en la sociedad. Y, desde esa perspectiva de responsabilidades colectivas, tendrá que determinar cuáles aparatos de poder legales e ilegales deben responder por esas violaciones”.

Con respecto al Estado, acotó que debe establecerse cuál fue el verdadero grado de responsabilidad que aquel tuvo en el desarrollo de esas violaciones, “no solamente por acción u omisión, por lo cual ha sido condenado en tribunales nacionales e internacionales, por ejemplo en casos de alianzas con grupos paramilitares, sino también las responsabilidades políticas que tuvieron las distintas instituciones”.

Sobre esto, José Antequera planteó que si bien en el país se conoce información sobre responsabilidades en hechos puntuales, como algunas masacres y asesinatos, “no se ha hecho una investigación que logre dar una mirada acerca de las responsabilidades colectivas, y que sirva para tomar medidas de reforma de los organismos de seguridad del Estado”.

En esa dirección, Diego Herrera aseguró que conocer la verdad sobre responsabilidades colectivas será fundamental para que realmente haya garantías de no repetición y, a partir de ellas, se posibilite la transformación de las instituciones estatales y la configuración de escenarios para que víctimas y victimarios den pasos hacia un futuro de reconciliación social y política en los distintos territorios del país.

Requieren más apoyo de la sociedad civil

Ana Portilla también aseveró que la principal aliada para la materialización y operación efectiva de la CEV es la sociedad civil, vinculada o no a las organizaciones sociales –de víctimas, defensoras de derechos humanos– que han denunciado situaciones violentas y revindicado la transformación de las condiciones que originaron el conflicto armado.

Para ello es necesario que la misma sociedad civil propicie y participe en las discusiones en torno a la constitución y funcionamiento de la Comisión. De ese modo, indicó Diego Herrera, “todos podríamos legitimarla socialmente desde ahora y rodearla para que avance sin tropiezos legislativos y para que nadie limite el trabajo del Comité de Escogencia ni de los comisionados que la liderarán”.

Por su parte, Alejandra Gaviria adujo que las discusiones puntuales sobre el Comité son importantes pues “necesitamos que este nos garantice que quienes van a conformar la Comisión sean personas con toda la idoneidad para desarrollar el mandato que allí se pone, porque es trascendental no solo para los derechos de las víctimas sino para la posibilidad de construir un país reconciliado”.

También comentó que es la sociedad civil la responsable de exigir que las CEV tenga “un criterio territorial para reconocer las propuestas que se construyan desde las regiones donde se ha vivido el conflicto”. Eso implica, para los comisionados electos, “respetar y acoger las reivindicaciones que han planteado las organizaciones sociales y de víctimas desde hace más 20 años”.

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