Yolanda Perea perdió a su mamá en 1997. La asesinaron guerrilleros de las Farc en una vereda de Riosucio. Luego se desplazó y hoy está lejos de su tierra, una vez más, porque está diciendo lo que piensa sobre las Circunscripciones Especiales de Paz. “Imagínese”, dice por teléfono explicando que -como ocurre con muchos de los líderes sociales que están en la mira de los actores armados- las amenazas no son directas sino rumores que la gente armada hace correr en la población. Aunque le lleguen advertencias, no dejará de decir lo que piensa y luchar por los derechos de las víctimas, dice.

“Pero la esperanza de las circunscripciones sí las perdí, no ve que hoy era el último plazo para inscribirse, claro que estamos pensando en otras opciones de igual tener representación como víctimas por ejemplo en asambleas departamentales”, dice la mujer desde la capital colombiana donde el gobierno de Juan Manuel Santos intenta salvar la participación de las víctimas en el Congreso, tal como había consignado en el Acuerdo de Paz negociado en La Habana, firmado hace un año en Bogotá, pero renegociado y modificado desde entonces en el parlamento colombiano.

Despúes de que el Senado diera por mayoritariamente la votación de 50 votos por sí de la circunscripciones, frente a 7 no, los alfiles de Santos, y congresistas como Roy Barrera alegaron que el total de senadores a contabilizar en la votación sería de 99 y no de 112 como lo hizo el Presidente del Senado, Efraín Cepeda. Esto debido a que hay 3 sillas vacías: 3 senadores están capturados actualmente por presuntos nexos criminales, y por tanto 50 es mayoría. Pero el barranquillero Cepeda, del Partido Conservación, no escuchó el clamor de voces como la de Yolanda, Soraya Bayuelo o cientos de víctimas en todo el país que se estaban alistado para participar por primera en política en cargos de representación popular, convencidas de la apertura democrática que promete el Acuerdo Final de Paz entre el Estado y las Farc, en el primero de seis puntos de una agenda que tardó cinco años en negociarse.

“Estamos en un país con leyes, en un estado de derecho, pero de la misma forma, vamos a continuar peleando para que ese proyecto sea aprobado por las víctimas, y porque fue uno de los compromisos que hicimos en la mesa de negociaciones. Las víctimas tienen el derecho a ser oídas durante un tiempo corto. Creemos que tenemos la razón, tenemos la ley y tenemos la conveniencia de nuestra parte”, aseguró el Presidente Juan Manuel Santos dejando claro que respeta cada órgano de poder pero que insiste en que, sin ser matemático, 50 sí es la mayoría de 99.

Para Cepeda, era lógico tomar como perdida la votación por las curules para las víctimas: “Como Presidente del Senado mi tarea esencial es respetar y hacer respetar la Constitución, las leyes, el reglamento del Congreso y ser garante de las decisiones de la plenaria. Por lo tanto, resulta improcedente pretender a través de la figura del derecho de petición y no de la apelación inmediata de la decisión controvertida, que es lo que corresponde; y mucho menos que se emita un pronunciamiento por fuera de contexto, que inclusive se encamina a que varíe el sentido de lo que en su momento había concluido. Por lo tanto, no considero pertinente acceder a lo peticionado”, dijo Cepeda después de la controvertida votación y las peticiones de gobierno y sociedad civil que quedó indignada por la respuesta del congreso que, con este revés, le daba la espalda a las víctimas.

Pero el Consejo de Estado, consultado oficialmente por el Ministro del Interior, dio una opinión diferente que le devolvió el aire a la participación directa de las víctimas en el Congreso en el próximo periodo legislativo.  Según la Sala Consulta y Servicio Civil de ese órgano “la mayoría absoluta es el número entero inmediatamente superior a la mitad de los votos de los respectivos integrantes de la Corporación. Así las cosas para el caso concreto de la consulta la mayoría absoluta de la consulta de 99 es 50” justo el número de votos a favor logrados en el último día del Fast Track (mecanismo de rápida discusión de proyectos de ley para la implementación del acuerdo de paz).

Según el Ministro Guillermo Rivera publicó en la red social twitter la noche del 11 de diciembre, un juez de Bogotá habría ordenado remitir el acto legislativo de las Circunscripciones de paz a la Presidencia para ser promulgado. Sin embargo, la fecha fijada por la Registradura para la inscripción de candidatos venció justamente este 11, por lo que se desconoce aún el rumbo que tomen las sufridas curules de los más aporreados de la guerra.

II

Entre tanto Yolanda, oriunda de Chocó, el lugar más pobre y olvidado de Colombia, dice con vehemencia que lo que más dolió de la respuesta negativa de varios senadores ante la posibilidad de que los territorios más apartados tengan representación en el Congreso, fue escuchar que “esa curules son para las Farc”. “¡Yo soy víctima de las Farc¡ ¡No soy ninguna guerrillera! Soy una mujer que ha tenido que salir corriendo sin deberle nada a nadie, y ahora con miedo de volver a mi pueblo, porque andan diciendo que me cuide, que estoy hablando muy duro”.

Cuando el pasado 30 de noviembre el Senado votó, aparentemente de forma negativa el proyecto de Ley que daba vida a 16 circunscripciones especiales de paz, Yolanda fue una de las primeras en manifestar su indignación. Desde entonces ha venido siendo titular en los medios masivos repitiendo que “las víctimas no importamos”. Ese mismo día, el ´lu

“Me dio mucha tristeza ese día al saber que, después de tanta soledad en que nos ha dejado el gobierno y del olvido de los colombianos, porque no es solo el gobierno, que hayamos perdido esa posibilidad tan grande de hacernos escuchar por fin”, dice la señora haciendo énfasis en que con todo lo ocurrido no se le quitan las ganas de seguir peleando “con la palabra y sin armas, porque los que están en armas son otros y los que dejaron armas son otros, no nosotros las víctimas”, por los derechos de sus poblaciones.

La circunscripción especial de Chocó cubre los municipios de Bojayá, Medio Atrato, Itsmina, Medio San Juan, Litoral de San Juan, Novita, Sipi, Acandí, Carmen del Darién, Riosucio, Unguía, Condoto y Vigia del Fuerte y Murindó.
La circunscripción especial de Chocó cubre los municipios de Bojayá, Medio Atrato, Itsmina, Medio San Juan, Litoral de San Juan, Novita, Sipi, Acandí, Carmen del Darién, Riosucio, Unguía, Condoto y Vigia del Fuerte y Murindó.

“Los políticos, así son. Luego irán al Chocó y todas las poblaciones afectadas por el conflicto bien “carilavados” a pedir votos. Yo les digo a las víctimas que no votemos por ellos; tenemos que unirnos nosotros y siendo honestos y transparentes, y haciendo lo que estamos haciendo desde las Mesas de Participación y los movimientos sociales  podemos llegar al poder y enseñar otras formas de hacer política”, señala Yolanda todavía en la incertidumbre pues, hasta que no se promulgue por ley que las curules para ellas son una realidad, nadie confía en el río revuelto actual.

III

Para José Antequera, hijo del líder de la Unión Patriótica con el mismo nombre y quien fue asesinado en el exterminio que acabó con más de 6 mil militantes de izquierda, las cincunscripciones en sí mismas no son garantía de una participación efectiva de las víctimas en el Congreso. “Creo que las circunscripciones tienen que aprobarse

y significan una gran responsabilidad para las organizaciones y movimientos, pero con todo respeto eso no resuelve el problema de representatividad; puede incluso poner otros riesgos”.

Antequera desconfía de las maquinarias politiqueras que por décadas han manejado los votos a lo largo y ancho del país, y también de los actores ilegales y las mafias que siguen ejerciendo control en los departamentos donde se otorgaría la posibilidad a las cabeceras rurales (no a los cascos urbanos) de votar por listas de víctimas.

En las 16 zonas más golpeadas por el conflicto se podrían elegir, de promulgarse la ley, 16 representantes a la Cámara por dos periodos: 2018 y 2022. Esto incluye a 18 departamentos y 167 de sus municipios. Aunque muchos quedaron por fuera, víctimas como Yolanda ven con entusiasmo lo que quedó del Acuerdo de Paz que al principio incluía la votación en la totalidad del municipio llegando a ser mutilado en el debate de la Cámara Representantes. “Yo prefiero una paz imperfecta que una guerra permanente y perfecta”, dice Yolanda Perea Mosquera.

Por su parte el presidente Juan Manuel Santos había dicho que “la aritmética es exacta. Los precedentes están, los fallos de la Corte están y creemos que el proyecto de actual fue aprobado”. Aunque el Consejo de Estado ya se pronunció a favor y la orden de la jueza de Bogotá promulgada este 11 de diciembre anunciada por Rivera es un hecho, no se sabe el desenlace del tira y afloje jurídico para dejar que las víctimas lleguen al poder.

No hay comentarios

Dejar respuesta