Análisis: ¿Fracasa el posconflicto en Antioquia?

Según investigadores, los incumplimientos del Gobierno tras los acuerdos con las Farc serían una de las causas de la racha violenta que viven el norte y Bajo Cauca antioqueño.

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Por: Blu Radio Medellín - Publicado: 
Autora: Cristina Monsalve – CV

Hechos como la masacre de siete personas en Yarumal y los enfrentamientos que han dejado más de 600 desplazados en Cáceres estarían relacionados con recomposiciones al interior del Clan del Golfo, banda criminal que se ha aliado con estructuras delincuenciales del Valle de Aburrá como Pachelly y Los Chatas, que están copando territorios en el norte, nordeste y Bajo Cauca.

Esta estructura, liderada por alias ‘Otoniel’, ahora tiene un nuevo enemigo en su guerra por controlar el micro y narcotráfico: ‘Los Caparrapos’, grupo que antes pertenecía al frente Virgilio Peralta del propio Clan del Golfo y que tras la muerte de ‘Gavilán’ se independizó.

Además de esta nueva rivalidad, el Clan del Golfo está en una lucha por copar los territorios dejados por las Farc en zonas estratégicas como el nudo de Paramillo, aprovechando que el Gobierno no ha cumplido a cabalidad con los acuerdos de La Habana, según explicó Juan Esteban Jaramillo, investigador del Instituto Popular de Capacitación.

“No hay ocupación del territorio, los programas de sustitución de cultivos van a paso lento al igual que lo que tiene que ver con formalización minera y es una renta que han venido capitalizando organizaciones armadas como las Autodefensas Gaitanistas”, afirmó. Escuchar entrevista

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A la lucha del Clan del Golfo con ‘Los Caparrapos’ se suma la creación de nuevas estructuras delincuenciales lideradas por exintegrantes de las Farc como alias ‘Cabuyo’, ‘Carnitas’, ‘Diomedes’, ‘Barbas’ y ‘Tiro’, quienes tendrían una completa red que centra su accionar delictivo en territorios aledaños a donde estaban ubicadas las zonas veredales transitorias, debido a que esta es la ruta estratégica del narcotráfico, según denunció el gobernador Luis Pérez Gutiérrez.

El mandatario ya había advertido que si el Estado no hacía presencia en esas zonas, el posacuerdo podría fracasar. En ese punto coincide el investigador Jaramillo, quién explicó que no solo hace falta presencia de la fuerza pública para no me permitir la llegada de nuevos actores armados, sino también de instituciones que ayuden a la comunidad a tener nuevas oportunidades de educación y empleo para que no sigan haciendo parte del conflicto.

El investigador del IPC señaló que es importante devolverse en la historia y analizar los procesos de desmovilización, debido a que grupos como ‘El Clan del Golfo’ y ‘Los Caparrapos’ tienen sus orígenes en los bloques Minero y Central de las Autodefensas. Por eso advirtió que a cada grupo armado hay que darle el tratamiento y la clasificación respectiva, porque asegura que en el caso del Clan del Golfo no es una simple banda criminal.

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“Son actores armados mucho más complejos que simplemente bandas criminales porque son organizaciones que tienen control de territorio, dominan la economía y hay diferentes versiones que tienen dominio de contratación pública en norte, Bajo Cauca y nordeste antioqueño”, explica.

La disputa entre Clan del Golfo, ‘Caparrapos’ y los nuevos grupos delincuenciales que habrían sido creados por exintegrantes de las Farc, se ha focalizado también en Ituango donde han aparecido casas pintadas con mensajes del frente 36 anunciando exterminio de grupo paramilitares.

Pero las autoridades en Antioquia también están en alerta con el ELN, que estaría haciendo presencia en los límites del norte y el Bajo Cauca, entre los municipios de Valdivia y Tarazá.

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