Carta abierta a Fajardo y Claudia López

Esta es la carta que envío una colombiana radicada en el extranjero al candidato a la presidencia por la alianza Coalición Colombia, Sergio Fajardo, y a su fórmula vicepresidencial, Claudia López, haciendo un llamado a una coalición mayor y a una política del amor.

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Claudia López y Sergio Fajardo. Foto de campaña: Coalición Colombia.

 

“Los hombres se conducen principalmente por dos impulsos: o por amor o por miedo”. 

Nicolás Maquiavelo 

Mi nombre es Martha Colorado, soy una mujer, mamá, abuela, psicóloga y terapeuta de medicina holística[*], quien cree en la bondad humana. Soy consciente que parte de nuestra condición humana está regida por dos tendencias: Eros y Tánatos, y que a veces se nos sale una de estas tendencias más que la otra. En nuestra colombianidad a veces parece que la violencia fuera ineludible y otras veces me sorprendo con la alegría, la solidaridad, la valentía y la resiliencia de las víctimas y de muchas otras personas. Pero para promover que en Colombia prime la bondad y que eros se imponga a tánatos se requieren ciertas condiciones de justicia, equidad, honradez, confianza, un estado que regule, y unos líderes políticos a la altura, esto implica sostener prácticas políticas que no se regocijen en desangrar al otro y que propugnen por el amor y no por el miedo.

El momento que vivimos en Colombia es interesante y complejo. Me he atrevido a escribir esto porque a mí se me revuelve todo por mi historia personal y la de mis ancestros, pues parte de mi familia paterna fue víctima de esa violencia que se desató después del asesinato de Gaitán que se prolongó en el Oriente antioqueño hasta cuando yo estaba niña.

Por eso no renuncio a la esperanza de que sea posible crear una estrategia amorosa que se sobreponga a la estrategia de crear más miedo. El miedo polariza, crea zozobra y más violencia mientras el amor teje lazos, relaciones, tejidos y esperanza. Creo que una estrategia basada en el amor y en la crítica constructiva permitiría una alianza amplia, la negociación de una propuesta conjunta entre las propuestas no sólo de De la Calle y Fajardo sino también con Petro, para lograr un programa para un gobierno de transición que logre sacar a Colombia del ciclo repetitivo de violencia, corrupción e impunidad del cual no parece salir. Una confluencia de estas propuestas sería un hito histórico que pondría a millones de personas de cara a la esperanza. Muchas personas nos animaríamos a votar por el candidato que esta alianza decida; de lo contrario nos dejan de cara a un muy posible escenario: escoger entre Duque o Vargas Lleras, o abstenernos.

Desde que empezó esta campaña por la presidencia vi con simpatías la presencia de De La Calle, Fajardo, Petro, y Claudia López. La presencia de Clara Lopez y Ángela Robledo enriquece mucho más el panorama.  De La Calle un hombre atinado, uno de los arquitectos de los acuerdos de paz con las Farc y, en esta campaña, respetuoso y la altura para tratar a los otros candidatos; Sergio Fajardo un hombre mesurado, progresista que fue gobernante en Antioquia donde desarrollo programas exitosos en torno a la educación, jardines infantiles, bibliotecas y a favor de las mujeres; Claudia, Clara y Ángela Robledo son mujeres valientes, que con entereza han sacado la voz para debatir y denunciar los que muchos no se atrevían hacer; Petro por su lado es un hombre proveniente de la izquierda a quien su experiencia de vida lo llevó a asumir posiciones pacifistas y democráticas, un visionario con propuestas que llegan a la gente por su contenido y porque nos asoman a una Colombia más justa, equitativa y con más oportunidades para la mayorías, no veo en esas propuestas a la ¨extrema izquierda¨, sino un contenido socialdemócrata o que en otras partes del mundo podrían catalogarse como progresistas. En la conjugación de estos perfiles y las propuestas de estos tres candidatos, por primera vez veo planteamientos que podrían ayudar a sacar Colombia del ciclo repetitivo entre injusticia, impunidad, pobreza, violencia, corrupción e irrespeto del medio ambiente. La posibilidad de una propuesta de gobierno conjunta que pondría a Colombia a tono con las necesidades de la época y catapultaría la esperanza de quienes queremos una Colombia en paz, más democrática y con oportunidades para toda la población.

Muchas personas colombianas nos hemos sentido frustradas con el manejo de la campaña de Fajardo y Claudia que se ha centrado, hasta ahora, en una estrategia de incentivar el miedo para atacar a Petro. No refutan con argumentos sus programas y propuestas políticas y han colocado el énfasis en señalamientos de tipo personal y sobre el tipo de liderazgo. Se habla de no querer polarizar, pero han caído en el mismo juego. Se insinúa que Petro llegaría a ser un dictador, que su propuesta es populista, argumentos repetitivos, poco creativos que ya han sido usado en otras partes del mundo donde han surgido propuestas alternativas, más allá del neoliberalismo, que tratan de lograr una mayor equidad y justicia. Eso ha pasado con Podemos en España, con Mélenchon en Francia, con Corbyn en Inglaterra y con Mujica en Uruguay.

Se ha dicho que no se cree en derechas o izquierdas, pero se ha negado de entrada una alianza con otras propuestas, y en especial han descartado completamente un acercamiento con la propuesta de Petro negando la posibilidad de una coalición más amplia. Se dice que no les gusta la polarización pero que más polarizante que decir que Petro “asusta”, o cuando se dijo que lo que pasó en Cúcuta era igual o similar que lo que le paso a Uribe en Popayán, o que “el que siembra vientos cosecha tempestades”, es decir, él se lo buscó, lo cual suena igual a la complicidad que ha asumido parte de la población con los asesinatos cotidianos “sería que algo debían¨, o se ¨lo buscaron”.

Entre las tendencias progresistas que conozco en Colombia hasta el presente ha primado el enfrentamiento de egos, el narcisismo de las pequeñas diferencias lo cual ha impedido la conformación de una propuesta unitaria con potencialidad para lograr los cambios que requiere el país, porque cualquier diferencia se convierte en lucha personalizada encarnizada que lleva a la exclusión, señalamiento y discriminación del otro semejante. Esto a mí me trae a colación la moraleja de ¨la lata de cangrejos¨, como ejemplo de porque sectores excluidos y oprimidos tienen dificultades para salir adelante en espacios públicos y de representación; así como los cangrejos, “cada vez que uno intenta salir de la lata en la cual los han metido, los demás intentan salir también y se suben encima de él y de nuevo todos caen por igual al fondo del tarro”.

Por eso convoco a transformar el estilo y contenido de las críticas que veo hasta ahora, porque no suman, sino que dividen y muestran más la capacidad auto destructiva que han tenido los sectores progresistas en Colombia desde tiempos inmemorables, y que incluso a Bolívar le tocó sufrir. Nos lo recuerda William Ospina, en ese escrito excelente en su última publicación en el periódico El Espectador: “La paz del pueblo ausente” dice Ospina. “En 1814 un caraqueño, Simón Bolívar, y un quiteño, Carlos Montúfar, iban de un lado a otro extenuados tratando de lograr que los granadinos se unieran entre sí… Pero no hemos logrado encontrar todavía el secreto de la unión.”

Creo que las críticas personales o a los estilos de liderazgo se pueden tramitar dentro de un grupo o alianza, nombrando los problemas, con reglas de juego claras que ayuden a tramitar las diferencias, pero en ningún momento deben ser motivo de exclusión, señalamiento y discriminación.

Por eso mi anhelo para Colombia, es seguir insistiendo en que nos miremos a los ojos, dejemos los narcisismos, desaprendamos esa cultura política fratricida, el señalamiento, autodestrucción y que por favor nos brinden al pueblo colombiano la inmensa alegría y confianza en que podemos cambiar y avizorar para nuestros nietos y nietas un futuro distinto, más amigable, menos fratricida. Esa es la única salida en este momento, no creo que haya otro escenario posible que propicie el comienzo de un cambio social en Colombia. De lo contrario el escenario que se nos viene es escoger entre Duque o Vargas Lleras, o abstenernos.

Marzo 22 del 2018

 

[*] Psicóloga U de A, con estudios en filosofía e Historia U.S.T. Graduada como Doctora de Medicina Tradicional China (MTC) en el Colegio Internacional de MTC de Vancouver-BC.  Registrada como acupunturista y herbalista con el CMTCA de British Columbia.

https://www.artesanaacupuncture.com/martha-colorado-esp 

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