El Conpaz reviviría en la alcaldía de Daniel Quintero

A pesar de que Federico Gutiérrez instaló el Consejo Municipal de Paz en 2017, nunca funcionó por falta de voluntad política. El panorama parece distinto con el nuevo alcalde de Medellín, con quien habrá un primer diálogo en las próximas semanas.

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Daniel Quintero. Foto: Alcaldía de Medellín.

Siendo directora del Museo Casa de la Memoria, la hoy comisionada de la verdad, Lucía González, convocó a instituciones del Estado, universidades y organizaciones sociales y de derechos humanos comprometidas con la paz a que pensaran una agenda de paz para Medellín, para que juntos tuvieran una incidencia política en la ciudad y el departamento. Fue así como surgió la Mesa Voces de Paz. En uno de los encuentros de esos actores surgió la idea de recurrir a la Ley 434 de 1998 para pedirle al entonces alcalde Aníbal Gaviria para que creara el Consejo Territorial de Paz.

La Mesa decidió enviarle a Gaviria una carta el 23 de abril de 2015, el último año de mandato del hoy Gobernador de Antioquia, pero la respuesta no llegó. Luego, en plena contienda electoral, la Mesa Voces de Paz hizo dos foros con candidatos a la Gobernación de Antioquia y a la Alcaldía de Medellín. Al primero no asistió Luis Pérez Gutiérrez, quien luego sería elegido; al segundo asistieron los candidatos, quienes firmaron un documento en el que se comprometían a crear el Consejo Municipal de Paz de Medellín. Federico Gutiérrez, luego elegido alcalde, firmó el papel, en donde manifestaba su apoyo para continuar la excavación en La Escombrera para la búsqueda de personas desaparecidas, como lo pedían las organizaciones de derechos humanos y defensoras de la paz. Situación distinta tuvo el Consejo Municipal de Paz, sobre el que ya venían insistiendo las organizaciones y las concejalas Luz María Múnera y Aura Marleny Arcila. Lo que no se esperaba fue la reducción del presupuesto para las víctimas y una falta de compromiso con ellas.

En 2017, Federico Gutiérrez presentó al Concejo como iniciativa propia la creación del Consejo Municipal de Paz, el cual fue aprobado y convertido en Acuerdo 49 de 2017, como “órgano asesor-consultor del Gobierno Municipal y facilitador de la colaboración armónica de las entidades y organismos públicos […] que garantice al Municipio, a la Administración Municipal y a toda la comunidad medellinense el abordaje, en forma integral y real del tema de la paz, la no estigmatización y coyunturalmente el del posconflicto”.

A pesar de que Gutiérrez instaló el Conpaz, este nunca avanzó, pues se componía de funcionarios públicos y de integrantes de la sociedad civil. Mientras los segundos eligieron los representantes de las comisiones de trabajo, del comité técnico y su representante en la secretaría técnica (conformada por tres personas, dos de ellas para las secretarías de seguridad y de inclusión social), la Alcaldía no designó a sus representantes. “Esto funciona en la medida que la institucionalidad tenga voluntad”, dice Julián Marín, integrante de la secretaría técnica del Conpaz, pues asegura que eso no sucedió con Gutiérrez, sin embargo, el panorama parece ser distinto con el actual mandatario, Daniel Quintero, con quien tendrán una reunión en las próximas semanas, luego de los primeros encuentros con la secretaria de inclusión social, Mónica Alejandra Gómez, de quien parece haber voluntad de apoyar el Conpaz.

Los retos del Conpaz

En el primer mes del actual alcalde se conoció la intención de crear una Gerencia de paz para Medellín, una apuesta de la primera dama Diana Osorio. Al respecto, esta semana se anunciarían las funciones de esta Gerencia que, parece ser, será dirigida por la exconcejala Luz María Múnera.

“El Conpaz solo ha funcionado con el componente de sociedad civil”, asegura Leidy Buitrago, integrante del comité técnico y miembro de Viva la Ciudadanía, y quien asegura que en la reunión de enero con la secretaria Gómez, la petición urgente era que la alcaldía delegara sus representantes.

El Conpaz está integrado por 94 personas de la sociedad civil, lo que implica un reto para sus miembros, “es un espacio plural que agrupa más de 30 sectores. La gran dificultad es que es mucha gente, añadido a la falta de voluntad del anterior alcalde”, agrega Marín.

No obstante, hubo avances en los últimos años: se eligieron sus integrantes y se diseñó un reglamento interno. Ahora siguen los diálogos con el alcalde Quintero y el impulso que desde el Conpaz quieren hacer a los consejos municipales en Antioquia.

Desde la administración municipal, de acuerdo con una fuente que conoce el proceso, consideran como importantísimo el Conpaz para la ciudad. “Con Federico Gutiérrez no había voluntad política, era un tema que no le gustaba y su concepto de paz era coercitivo. Ahora esperamos hablar de un modelo de seguridad humana”, dice la fuente.

“Nosotros tenemos un marcado interés en la incidencia en el Plan de desarrollo, para que la agenda de paz esté incluida y que de manera concreta se piense en la materialización de algunos mandatos del Acuerdo de paz en Medellín: la reincorporación de los ex combatientes, la paz urbana, la seguridad humana desde una perspectiva amplia y participativa, la reconciliación y las garantías de no repetición”, asegura Julián Marín. Para él, la ciudad no puede continuar reproduciendo las violencias y las condiciones de victimización.

Por lo pronto, el anuncio de la creación de la Gerencia de Paz y el posible impulso al Conpaz son dos decisiones que marcarán un cambio en la agenda de paz de la ciudad, en sintonía con el Acuerdo de paz, algo que no sucedió mientras Federico Gutiérrez fue alcalde de Medellín. Entre sus funciones estará elaborar propuestas sobre soluciones negociadas al conflicto armado; promover estrategias de respeto de los derechos humanos; asesorar y servir de consultor del gobierno local y “asesorar de manera permanente en materias relacionadas con la consecución de la paz”.

Por su parte en la Gobernación de Antioquia, el secretario de gobierno Luis Fernando Suárez asegura que el Consejo Departamental de Paz “es una herramienta importante de conversación, diálogo y punto de encuentro”. No obstante, asegura que se presentó a la Asamblea un proyecto de ordenanza para crearlo, pero la Asamblea le hizo un cambio y eliminó la posibilidad de que los ex integrantes de las Farc lo conformaran. Agrega Suárez que “el gobernador objetó la ordenanza. Hoy eso está en un limbo en la Asamblea, que tiene que darle un trámite y, posiblemente, lo hundan. Lo volvemos a presentar. Hago una reflexión de tipo práctico: ¿necesito ordenanza de la Asamblea para crearlo y ponerlo a rodar? Yo creo que no. Es la decisión política del gobernante de crear los mecanismos e instancias de conversación. Creemos en ese mecanismo y creemos que es una ruta que vamos a estimular desde las alcaldías y la Gobernación”.

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