Los retos de la Gerencia de Paz de Medellín

Desde el 21 de febrero iniciaron unas mesas de diálogo en las que la Gerencia de Paz, liderada por la gestora Diana Marcela Osorio, espera coordinar, gestionar y diseñar la línea de paz de la alcaldía municipal, que también incluye la reactivación del Conpaz y la implementación de algunos puntos del Acuerdo de paz.

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La gestora de paz, Diana Osorio, y el alcalde Daniel Quintero durante la presentación de la Gerencia de Paz y la instalación del Conpaz en el Museo Casa de la Memoria. Foto: Alcaldía de Medellín.

Con el propósito de reconocer y trabajar en los conflictos de la ciudad, Diana Osorio presentó la Gerencia de Paz para Medellín durante la instalación del Consejo Municipal de Paz (Conpaz) que se llevó a cabo el 18 de febrero. Esta Gerencia surge como iniciativa de la primera dama, quien reconoce la necesidad de que exista una estrategia de paz en la ciudad, que sea transversal a todas las secretarías de la alcaldía y que permita construir una paz urbana.

La Gerencia, además de contar con un observatorio del conflicto, como lo hacía la Asesoría de Paz de Medellín, cerrada hace 20 años por Luis Pérez, tendrá cinco ejes estratégicos transversales a las 15 secretarías que tiene la administración: participación ciudadana como transformadora del conflicto; prevención, promoción, justicia y seguridades; víctimas; excombatientes; y verdad y memoria. Además, contará con el acompañamiento de organizaciones locales e internacionales como ONU, Acnur, Usaid y OIM.

Durante el evento, Osorio solo presentó los cinco ejes transversales, pues explicó que la ruta y la metodología de trabajo aún están en construcción.  “Nosotros venimos trabajando en esto hace dos meses. Con el delegado del Conpaz nos reuniremos el viernes 21 de febrero a escuchar a las secretarías y empezamos el sábado con el trabajo. Ya tenemos las estructuras de la Gerencia y lo que vamos es a terminar de escuchar esos diferentes actores. La idea es que el 28 de febrero, para el borrador del plan de desarrollo esté la estrategia y la propuesta de paz para la ciudad”, expresó la gestora.

Para la ejecución y puesta en marcha de esta Gerencia, Osorio explica que se hará un trabajo mancomunado con la Gerencia de Paz de la Gobernación de Antioquia, creada en el 2016. Entonces, desde la Gerencia de Paz de Medellín se pretende continuar en este tema del posconflicto desde el proceso de los reincorporados.

“Va a haber una sinergia, sobre todo para el caso de excombatientes que muchos de ellos están abandonando los centros para venirse al casco urbano. Lo que pasa es que como nosotros sí somos nuevos y ellos ya tienen un camino recorrido, estamos estructurando la Gerencia, el programa y la estrategia de paz para Medellín. Necesitamos aterrizar primero eso antes de sentarnos con la Gerencia de la Gobernación y ya tener un plan de trabajo”, argumentó Osorio.

Una mirada al pasado

En la instalación del Conpaz también intervinieron representantes de la sociedad civil. Foto: Alcaldía de Medellín.

A pesar de que la figura de Gerencia de Paz es nueva en la alcaldía de Medellín, en 1994 se creó en la ciudad la Asesoría de Paz y Convivencia que tenía como objetivo acercarse a los jóvenes de las bandas delincuenciales que existían en la ciudad, proponerles una vía de negociación y brindarles otra forma de vida con el argumento de que con la guerra nadie ganaba, todos eran perdedores.

William Fredy Pérez, magister en Derecho Público y director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, cuenta que durante la Asesoría de Paz comenzaron a presentarse pactos entre las bandas y que esos estuvieron acompañados por un Secretario de Gobierno, un policía, un comandante de la Policía, el personero y un cura.

“Llegaban los pelados, entregaban las armas, se daban la mano entre ellos, firmaban, y a veces pactaban un partido de fútbol o cualquier cosa simbólica que sellara el compromiso. Los pactos de fusil entregando a las organizaciones sociales, son las grandes maquetas de los que fueron esas pequeñas organizaciones, eran «pacticos de revolvercito», no nos vamos a disparar más entre nosotros”, cuenta William.

Para él, “esa estrategia salvó muchas vidas en Medellín, en ese momento”, pues les brindó a los jóvenes un “futuro diferente” y le permitió al gobierno de turno “contener la violencia y reducirla de una forma distinta” a las políticas militares y de pie de fuerza con las que se acostumbra a trabajar en temas de seguridad.

Esa Asesoría de Paz brindó una interlocución entre los actores armados que estaban en la ciudad. Un método que no descartan desde la Gerencia de Paz, pero implica que desde el Gobierno Nacional haya una intervención. Al respecto, Diana Osorio afirma que “esto es integral, es transversal. La violencia urbana surge de unos jóvenes que necesitan x, y, z, que eso es lo que en este momento vamos a estructurar por la Gerencia”.

Frente al tema del diálogo, Pérez expresa que “el acercamiento puede tener problemas legales, pero a mí no me parece descabellada esa exploración. Si se trata de parar la sangría que hay en Medellín, yo no dejaría de explorar ese tema y no me parece descabellada, tampoco, la reactivación de un experimento de ese tipo y si la infraestructura está dada, pues no estaría mal”.

Los retos de la Gerencia de Paz

Para Luz Nely Osorno, presidenta del Instituto Popular de Capacitación (IPC), el principal reto que debe enfrentar la Gerencia de Paz es la unión y el trabajo direccionado con el Conpaz en Medellín. “Que no se creen estructuras paralelas, sino que sean muy dialogantes. De alguna manera, el Conpaz es una estructura creada para ayudar a generar política y la Gerencia de Paz debe tener también las funciones de ayudar a concretar esas propuestas”, explica Osorno.

A este gran reto, Osorno agrega otros desafíos a los cuales la Gerencia se debe enfrentar y debe trabajar de la mano de otras instituciones y secretarías: la implementación de los Acuerdos de Paz en el Plan de Desarrollo Municipal; la creación de unas rutas para diagnosticar la vulneración y el riesgo que tienen los jóvenes en la ciudad en la vinculación, utilización y reincorporación a los grupos armados; y el diseño de estrategias concretas, con presupuesto, y articulado con las entidades nacionales y regionales para garantizar realmente la reincorporación de los excombatientes.

“Lo otro es generar debates frente al tema de lo que en el Acuerdo de paz se ha llamado el desmonte del paramilitarismo y hacer campañas para generar cultura de paz en esta ciudad, de no estigmatización”, puntualiza la presidenta del IPC.

Finalmente, frente a lo incierto que pueda parecer este panorama para la nueva Gerencia de Paz, William Fredy Pérez expresa que esta es una buena medida para trabajar en la creación de una paz urbana: “repito, no es descabellado acercarse a los muchachos en los barrios. Es un asunto que Medellín ha aplazado durante mucho tiempo, por dos razones: una, por rabia; y dos, porque hay una deshumanización de esos sujetos, y si uno los deshumaniza, ya se sabe cuál es la manera de proceder contra alguien que no sea humano”. 

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