“La vida y la integridad personal de los habitantes de las veredas que conforman el Corregimiento, y sobre todo la de los líderes y excombatientes de las FARC-EP, se encuentran en firme amenaza de ser vulnerados”, dice una alerta temprana del 13 de septiembre de los habitantes del corregimiento Carrizal en Remedios, Nordeste antioqueño.

Se inventaron ese mecanismo de autoprotección para hacer un llamado a la Defensoría del Pueblo y a distintas instituciones del Estado para que los escuchen. En Carrizal no solo está el ETCR donde viven 72 excombatientes de las Farc y sus familias, también están las 13 veredas y el centro poblado que pasó en cinco años de 300 habitantes a cerca de 1500.

La alerta es por la expansión de los grupos armados que hacen presencia en varias veredas del corregimiento, como la guerrilla del ELN, a través de los frentes José Antonio Galán y Darío de Jesús Ramírez, y las disidencias de las Farc, con el cuarto frente. Por el otro lado, los grupos paramilitares Clan del Golfo y Caparros, que a través de distintos panfletos tienen amenazados a los pobladores del Bajo Cauca, Sur de Bolívar y Nordeste, que viven alrededor de la Serranía de San Lucas.

Por la inminente posibilidad de combates entre estos grupos armados, en Carrizal están haciendo la alerta. Y los hechos son suficientes, dicen en el comunicado, pues las amenazas están llegando por “redes sociales y panfletos enviados a personas concretas, de que hay presencia de nuevos grupos armados (paramilitares) en los caseríos, aumentando la vulnerabilidad de la vida y la integridad del campesinado.”

En los últimos días los grupos paramilitares anunciaron que harían presencia en la vereda Panamá Nueva, sector Mina Nueva, que hace parte del corregimiento Carrizal. Su temor lo alimenta la amenaza de la posible presencia del Clan del Golfo en Carrizal, que recientemente ocupó el corregimiento Puerto López, como lo denunció la Agencia de Prensa IPC el pasado 6 de septiembre.

Quieren seguir apostándole a la paz

Aunque los pobladores asumen que Carrizal pertenece a Remedios, actualmente ese municipio se está disputando la vereda con Segovia.

“Llevamos cinco años acá y eso es una vida completa”, dice un excombatiente. “En cinco años una familia ya tiene cuatro o cinco miembros. Aquí ha pasado eso. Es exponencial la población que hay. Crecimos, nos casamos, trabajamos, tenemos vecina, novia, esposa, empezamos a ser campesinos, en trabajar en distintas partes. Los proyectos han fracasado porque el Gobierno no ha desembolsado, lo que funciona es por capital propio.”

Según la ARN, los exguerrilleros de las Farc solo tienen un proyecto productivo colectivo aprobado, relacionado con la ganadería y que vincula a 76 personas. A esto se le suma iniciativas productivas, sin apoyo de cooperación internacional, relacionadas con ganadería, apicultura, proyectos agroambientales para la restauración del territorio y consolidación de emprendimientos productivos como el de gallinas ponedoras y huertas; con apoyo de cooperación internacional hay una iniciativa de producción y comercialización de tilapia roja y cachama.

A pesar de sus intenciones de apostarle a la paz, el contexto se torna desalentador para estas comunidades, pues además del hostigamiento de las disidencias y del ELN, dicen algunos habitantes con los que habló la Agencia de Prensa IPC, “este año empezamos a denunciar que los paramilitares venían. Acá hay un tema y es que estamos hablando de unos territorios que tienen sus características particulares en recursos naturales. Tenemos la serranía San Lucas, que separa el río Cauca del Magdalena. La serranía es un corredor de todos los grupos.”

Aseguran que desde que huyeron desplazados los excombatientes del ETCR de Santa Lucía en Ituango, en el Nordeste antioqueño se han sentido los efectos de esa situación, pues los paramilitares no solo están en el Nudo de Paramillo, sino que han descendido a zonas bajas como La Caucana, en Tarazá, y Puerto López, en El Bagre.  Para ellos hay un reposicionamiento del Clan del Golfo que los tiene en alerta.

El 29 de agosto de 2020 lanzaron una alerta similar a la que hoy envían a las instituciones del Estado, pues en ese momento manifestaron temor por la presencia de un grupo paramilitar, conformado por unas 50 personas, que se estaba moviendo en inmediaciones de la vereda Río Bagre, perteneciente al corregimiento Carrizal.

Panfletos, comunicaciones y peticiones

Recientemente circuló un panfleto, sin fecha específica, atribuido al Bloque Virgilio Peralta Arenas, conocidos como Los Caparros, quienes anunciaban que iban a tomar el control de distintas zonas del Bajo Cauca y el Nordeste antioqueño, como Segovia y Remedios.

Otro comunicado del pasado 8 de septiembre, que supuestamente suscriben el ELN y el frente cuarto de las Farc, dice que ante la amenaza de la avanzada del Clan del Golfo desde El Bagre hacia las veredas del corregimiento Carrizal, prohíben la circulación por carreteras y caminos desde las seis de la tarde, entre otras restricciones y amenazas a la población por supuestas relaciones con grupos paramilitares y Ejército.

Ante este panorama, las organizaciones y habitantes del corregimiento Carrizal solicitan a la Defensoría del Pueblo que envíe un equipo a analizar la situación, que haya una intervención y presencia integral del Estado, que no se resuelve con fuerza pública, en aras de proteger a la población, que haya acciones para prevenir la materialización de los posibles hechos y que se implemente el Acuerdo de Paz, sobre todo lo relacionado con las garantías de seguridad a los excombatientes y la lucha contra los grupos armados ilegales.

“Creen que militarizando se soluciona el problema. Y no se ha visto ninguna solución. Para que se vea debe ser algo estructural. Aquí hay una cuestión y es que ningún derecho se garantiza, la presencia del Estado no es efectiva”, dice otra persona.

Intentamos comunicarnos con el personero de Remedios pero no obtuvimos respuesta para hablar de la alerta de los habitantes de Carrizal.

Además de esto, el 30 de julio del Juzgado 36 oral Administrativo de Medellín anuló el Acuerdo 015 de 2017 con el que se creó el corregimiento Carrizal, en donde hoy viven indígenas, campesinos y excombatientes. Esto, porque Segovia reclama cinco veredas que hacen parte de Carrizal y que hoy pertenecen a Remedios.

Si bien se interpuso una apelación y está pendiente un fallo en segunda instancia, desde la alcaldía de Remedios, dice un líder de Carrizal, se suspendió toda inversión que iba a destinarse en el corregimiento, “se iba a ampliar el colegio, se iba a construir el centro de salud que beneficiaba a Carrizal y sus 13 veredas. Cualquier otro derecho que quieran reclamar, la excusa de ahora en adelante es que no somos corregimiento y queda suspendida la inversión”.