Jesús María Valle Jaramillo (perfil)

Perfil por Darío Arcila Arenas

Jesús María Valle Jaramillo nació el 28 de febrero de 1943 en La Granja, corregimiento de Ituango; fue bachiller y abogado de la Universidad de Antioquia, acatado dirigente estudiantil y respetado profesor de ética profesional, derecho procesal penal y oratoria forense. Integró el Comité por la Defensa de los Derechos Humanos, Seccional Antioquia, desde su conformación y asumió valientemente su presidencia en febrero de 1988, después de que paramilitares habían asesinado a varios miembros y presidentes de ese comité, entre ellos los médicos Pedro Luis Valencia, Leonardo Betancur y Héctor Abad, y los abogados Luis Fernando Vélez y Carlos Gónima.

Además, como líder infatigable y polifacético, conformó la Liga de Usuarios de las Empresas Públicas de Medellín; presidió el Colegio Antioqueño de Abogados; fue cofundador y presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Antioquia; actuó como concejal y diputado; y promovió actividades pioneras, como la primera “Marcha por la defensa del Derecho a la Vida” en 1983 y el “Encuentro de profesionales de Antioquia: Hacia la paz por la justicia social” en 1985.

Como prestigioso abogado penalista, defendió la libertad de los injustamente detenidos, puso al alcance de los condenados pobres el elitista recurso de casación, en ese tiempo un recurso elitista, e hizo de su ejercicio profesional una expresión comprometida y consecuente con su opción por los humildes y desprotegidos, los perseguidos por motivos gremiales o políticos y, en general, por las víctimas de la injusticia, la exclusión y la discriminación imperantes en Colombia.

Jesús María Valle fue héroe y mártir por la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la impunidad. Héroe porque dedicó gran parte de su vida a trabajar por estas causas, aunque conocía los graves peligros que ello implicaba en Colombia, y mártir porque fue asesinado por su consecuente compromiso con las mismas.

Entre 1996 y 1997, repetida pero infructuosamente, denunció en los medios de comunicación y ante los sucesivos comandantes de la IV Brigada del Ejército con sede en Medellín y el entonces gobernador de Antioquia, abogado Álvaro Uribe Vélez, cómo las “Convivir” se habían convertido en grupos paramilitares que, bajo el pretexto de la lucha antiguerrillera, cometían graves atropellos contra la población civil, con la tolerancia y hasta la participación de tropas adscritas a esa brigada. Muy especialmente, denunció los desplazamientos forzados y las masacres de campesinos en los corregimientos El Aro y La Granja de Ituango.

Por estas graves y documentadas denuncias, cuya veracidad estableció la Corte Interamericana de Derechos Humanos en sentencia del 2006 y fue reconocida por varios comandantes paramilitares en versiones ante jueces de Justicia y Paz, Jesús María Valle fue calificado de “enemigo de las Fuerzas Armadas”, denunciado penalmente por el delito de calumnia contra el Ejército Nacional en julio de 1997, y amenazado. Por las mismas causas y por su firme defensa de la libertad, la vida y la justicia, fue asesinado el 27 de febrero de 1998, en un frío, profesional y atemorizador operativo paramilitar.

En su voto sobre las masacres de El Aro y La Granja, el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Antônio Augusto Cançado Trindade escribió, citando a Ionesco, “estamos ahora subyugados por la razón de Estado que permite todo: los genocidios, los asesinatos, el meter en cintura a los intelectuales […] El Estado impulsa el crimen, justifica el crimen. La cultura, que es la única que podría dejar al hombre respirar y darle un poco de libertad, está devorada por el Estado”.

Como este asesinato permanece impune en Colombia, en sentencia del 27 de noviembre del 2008, la misma Corte condenó por él al Estado colombiano y dispuso que se hiciera un acto público de reconocimiento de su responsabilidad internacional en la Universidad de Antioquia, en relación con las violaciones declaradas en “el caso Valle Jaramillo y otros, v.s. Colombia”.

Aunque quienes ordenaron el asesinato de Jesús María Valle y los paramilitares que lo ejecutaron, causaron un gran vacío en los defensores de los derechos humanos y en las víctimas de las múltiples violaciones de estos derechos, solo lograron su desaparición física. Su espíritu, sus ideales y su ejemplo de lucha y compromiso permanecen en la memoria de esos defensores, de esas víctimas y del pueblo antioqueño y colombiano.

*Este perfil hace parte del libro «Espíritus libres I: Egresados Universidad de Antioquia», publicado por el Programa de Egresados de la Universidad de Antioquia en el año 2011. Versión digital en Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango: http://bit.ly/19Ec3fv

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