Promover un debate público que involucre a todos los sectores de la sociedad en torno al desarrollo del proyecto Pescadero- Ituango, que además, incentive la participación de los ciudadanos como veedores activos de uno de los más importantes obras de generación de energía del país.
Este es el propósito primordial de
En ella participan
Según Jorge Mejía, quien conoce a fondo la génesis de Pescadero-Ituango,
“Nosotros partimos de algo en común y es que todos coincidimos en la importancia que tendrá Pescadero-Ituango para el desarrollo local y regional. Sin embargo, hay mucha preocupación por la suerte del patrimonio público y la riqueza de la región. Ha faltado socialización y divulgación de información y nosotros creemos que ya esta bien de tanto pacto de confidencialidad”, expresó Mejía.
Y es precisamente este punto uno de los que más discusión generará al interior de
Así lo ratificaron representantes de la comunidad de Ituango presentes en el Museo, quienes no sólo celebraron la iniciativa sino que también pidieron se lleven las inquietudes tratadas al interior de
“Hay gran preocupación entre los habitantes de Ituango por la falta de información del proyecto. Hay una gran expectativa en toda la región por lo que podría ser la generación de empleo, por lo que sería el impacto en las comunidades, pero, repito, no se ha socializado la información y eso genera incertidumbre”, expresó Isabel Zuleta, representante de
Zuleta hizo un llamado para que también se vinculen a
Riqueza y desarrollo
Sin duda una de las mayores preocupaciones de la instancia recién conformada radica en saber quién será, en últimas, el operador de Pescadero-Ituango y cómo se re-distribuirá la riqueza que genere la hidroélectrica una vez entre en funcionamiento.
Y no es para menos. Como se sabe, Pescadero-Ituango representará la entrada al sistema de 2 mil 400 megavatios, es decir, el equivalente al total de capacidad de generación de energía que Empresas Públicas ha logrado consolidar en 50 años. Esta represa, proyectada para entrar en funcionamiento en el año 2018, posibilitará la venta de energía eléctrica a otros países, atender el 19% de la demanda de energía proyectada y generar una cifra importante de regalías para la región.
“Usted puede ser el dueño de la riqueza, en este caso de los recursos, pero si se los entrega a particulares para que los usufructúen y que sean ellos los que se queden con los dividendos, lo que queda al final es que se acaba la riqueza y no hubo ingresos, ni generación del desarrollo. De ahí la importancia de esta instancia, porque tenemos que dar el debate sobre la defensa del patrimonio público”, advirtió Soledad Betancur, investigadora del IPC.
Si bien en los últimos días la gerencia de Hidroituango ha dado señales de que será Empresas Públicas de Medellín la que construirá y operará el proyecto, esto no disminuye las preocupaciones de los integrantes de
“Siempre será más positivo que sea Empresas Públicas quien entre a operar el proyecto en vez de multinacionales extranjeras, como los chinos y los brasileños que están interesados en Pescadero-Ituango, pero también hay que ver cómo EPM lograr revertir esa riqueza en desarrollo en la región”, manifestó Betancur.
A esta preocupación también se suman las inquietudes existentes al interior de las organizaciones ambientalistas frente a los impactos ambientales y sociales que significará la construcción de una obra de tal envergadura. Sobre el particular, la investigadora del IPC puso el ejemplo del Oriente antioqueño, donde la ejecución de las centrales hidroeléctricas allí existentes hoy día afectó la dinámica agraria y social del territorio.
“Lo que habría que preguntar es: si en el Oriente, donde la comunidad se organizó y se movilizó, se presentó tanta afectación, que podrá pasar en el Norte de Antioquia, donde hay tantas dificultades de movilización, de organización de las comunidades y donde hay un alto grado de precariedad de las zonas rurales. Creemos que no se han medido efectivamente los impactos”, agregó Betancur.











