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 El
miedo que genera la presencia de grupos armados ilegales, la falta de denuncias por parte de las familias víctimas, el temor de las
comunidades a la estigmatización y hasta el desconocimiento
por parte de las autoridades sobre cómo proceder ante un caso
de reclutamiento de menores de edad por parte de grupos armados
ilegales, constituyen los principales obstáculos de las
organizaciones no gubernamentales y las entidades del estado a la
hora de enfrentar este flagelo, principalmente en subregiones como el
Oriente antioqueño.
Así
lo sostienen un grupo de ONG con larga trayectoria de intervención
en esta subregión de Antioquia, quienes este jueves 17 de
abril realizarán desde las 8:00 de la mañana en el
auditorio El Tapial, de Comfama Tutucán de Rionegro, el primer
foro regional de “Prevención de la Vinculación de
Niños, Niñas y Adolescentes al Conflicto Armado en el
Oriente Antioqueño”, cuyo propósito principal será
sensibilizar frente al tema a los nuevos gobiernos locales, las
organizaciones sociales y la comunidad en general.
Según
las instituciones convocantes, entre los que sobresalen Prodepaz, la
Diócesis Sonsón-Rionegro, el Programa Sembradores de
Paz de la Pastoral de Infancia de la Diócesis, La Gobernación
de Antioquia, entre otros, la idea es incidir en la formulación
de los planes de desarrollo que actualmente se construyen en los 23
municipios del Oriente y en las agendas públicas en general,
para que allí se incluyan programas o proyectos que permitan
adelantar estrategias de prevención contra el reclutamiento de
menores de edad por parte de grupos armados ilegales.
Durante
el encuentro se presentarán una serie de informes generales
sobre la situación actual de este flagelo en el país y
el departamento. Igualmente, se exhibirán algunas experiencias
exitosas en el tema de no vinculación de menores de edad al
conflicto armado.
Además,
se aprovechará el evento para presentar en sociedad la campaña
“Recrearte en contra de la guerra: abracemos la niñez para
que no haga parte de la guerra”. Con ésta se busca
desarrollar una serie de estrategias tendientes a prevenir la
vinculación de los menores de edad al conflicto armado,
disminuir el impacto de este flagelo en las comunidades afectadas,
fortalecer el tejido social en las regiones más vulnerables y
sensibilizar a las instituciones y a la administraciones municipales
locales frente a la necesidad de mantener un debate público y
permanente sobre el tema.
“Necesitamos
que se hable del tema, que se generen unos factores protectores que
nos ayuden a rodear a los niños tal y como dice nuestro lema:
abrazarlos para que no hagan parte de la guerra”, declaró
Sandra Espinal, coordinadora del programa Sembradores de Paz de la
Pastoral de Infancia de la Diócesis Sonsón-Rionegro,
una de las organizaciones responsables de la campaña.
La
iniciativa se ejecutará en los 23 municipios que componen el
Oriente antioqueño y desarrollará, entre otras
actividades, una serie de talleres lúdicos dirigidos a niños
y jóvenes de la región, la divulgación de varias
cuñas radiales y comerciales de televisión a través
de los diferentes medios comunitarios, alternativos y regionales y
eventos académicos en los municipios.
Necesidad
de información
Si
bien la cercanía con las comunidades del Oriente le permite a
las instituciones convocantes conocer casos particulares y afirmar
que la problemática en la región es bastante compleja,
no existen estadísticas oficiales unificadas al respecto, por
lo que el espacio del Foro también servirá para hacer
un diagnóstico preliminar sobre la complejidad del tema, que a
su vez conduzca a la creación de mecanismos de documentación
efectivos, veraces y oportunos, pues a juicio de las organizadores
“la problemática está presente, pero no hay
compromiso real de hacerle frente”.
“Lo
que nos damos cuenta es que no tenemos datos estadísticos; en
ocasiones la información es manipulada, escondida o no se
evidencia de la forma en que debería hacerse (...) este no es
un tema que se denuncia y cuando se hace, esa información no
sale del ámbito de la localidad”, señaló
Xiomara López, integrante de la ONG Nuestra Opción La
Vida, una de las organizaciones vinculadas al Foro.
Pese
a estas dificultades, las organizaciones sociales han podido
determinar que Antioquia, particularmente el Oriente, continúa
siendo uno de los departamentos de más alto riesgo de
reclutamiento forzado de menores de edad. “Mediante el trabajo
realizado con los niños y niñas desvinculados de grupos
armados, hemos descubierto que un gran número son antioqueños.
También que muchos de los desmovilizados alcanzaron la mayoría
de edad estando en el grupo armado y que llevaban varios años
en él”, indicó López, quien agregó que
la guerrilla de las Farc y los llamados grupos emergentes son los
principales responsables de este flagelo.
“Sobre
las formas de reclutamiento hemos conocido que en el caso de las Farc
hay un trabajo ideológico previo, donde los muchachos son
visitados frecuentemente por miembros de este grupo guerrillero y si
es el caso, son sacados a la fuerza o mediante intimidaciones de sus
casas. En el caso de los grupos emergentes sí hay un cuento
basado en el poder y el ofrecimiento económico”, declaró
la funcionaria.
El
programa Sembradores de Paz de la Pastoral de Infancia de la Diócesis
Sonsón-Rionegro pudo establecer que en el municipio de
Argelia, durante los años 1998 y 2004, el Frente 47 de las
Farc reclutó de manera forzosa 39 niños y niñas
en edades que oscilan entre los 11 y los 17 años. Las
denuncias recogidas por este programa dan cuenta de la utilización
de los menores de edad en labores de guerra prohibidas por el Derecho
Internacional Humanitario y violatorias a los derechos humanos de la
Infancia y la Adolescencia.
“Se
presenta reclutamiento de niñas para ser vulneradas
sexualmente por miembros de los grupos armados ilegales, está
el caso de los niños que son utilizados para sembrar y raspar
coca, también está el caso de los menores de edad que
son utilizados como informantes, para transportar armas y sembrar
minas antipersona”, declaró Sandra Espinal, coordinadora del
Programa.
Aparte
del flagelo en sí, lo que más preocupa a este programa,
que desde hace varios años adelanta una serie de actividades
con población infantil y juvenil del Oriente antioqueño,
es el silencio en el que se mantuvieron estos casos. “Esta es una
problemática que, a pesar de ser una de las que más
aqueja a la población infantil y juvenil de esta región
después del abuso sexual, es completamente invisibilizada,
casi que se maneja por debajo de la mesa”, añadió
Espinal.
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