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Asolavidi anuncia su acreditación ante la JEP en medio de la conmemoración de sus 15 años

En el Museo Casa de la Memoria de Medellín, la Asociación de Población Desplazada Ladera, Vida y Dignidad (Asolavidi) anunció su acreditación ante el macrocaso 08 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un reconocimiento que fortalece el papel de las víctimas de la Comuna 3 y la ladera nororiental en la construcción de verdad, justicia y memoria.

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El 25 de octubre, en el Museo Casa de la Memoria de Medellín, la Asociación de Población Desplazada Ladera, Vida y Dignidad (Asolavidi) anunció la obtención de su acreditación ante el macrocaso 08 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que investiga los crímenes cometidos por la fuerza pública, terceros civiles y agentes del Estado en el marco del conflicto armado.

El anuncio se realizó durante la conmemoración de los 15 años de trabajo de la organización, un proceso que ha acompañado a cientos de víctimas de la Comuna 3 y la ladera nororiental de Medellín en la defensa de sus derechos, la construcción de memoria y la búsqueda de verdad y reparación.

Entre 2002 y 2005, la ladera nororiental de Medellín fue escenario de múltiples operaciones militares y acciones paramilitares en el marco de la llamada Seguridad Democrática. En barrios como La Cruz, La Honda, Bello Oriente y Manrique, se llevaron a cabo operativos masivos que dejaron graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo desplazamientos, desapariciones y asesinatos.

Uno de los hechos más representativos fue la Operación Estrella VI, realizada el 16 de enero de 2003, en la que participaron más de mil efectivos del Ejército, la Policía, el CTI y la Fuerza Aérea. Esta operación, vinculada a la lógica de las operaciones Orión y Mariscal, marcó el ingreso del paramilitarismo a la zona nororiental, dejando un clima de persecución, capturas masivas y desplazamiento forzado de cientos de familias.

El encuentro contó con representación de la JEP, del Instituto Popular de Capacitación (IPC) y de diversas organizaciones sociales que han acompañado los procesos de las víctimas. Esta acreditación marca un paso decisivo en la participación de las comunidades en los mecanismos de justicia transicional y abre el camino para que más organizaciones puedan acceder a estos espacios de reconocimiento y verdad.

El evento incluyó un conversatorio sobre los avances del macrocaso 08 y el papel de las víctimas en la construcción de una paz con verdad y garantías de no repetición. Durante el conversatorio, Ana Gallego, representante del IPC, destacó que el trabajo de Asolavidi ha sido clave para visibilizar las violencias que han marcado a la ladera nororiental de Medellín y fortalecer los procesos comunitarios de memoria y resistencia en la ciudad.

“Si no investigamos los hechos ocurridos en la zona nororiental de Medellín, el macrocaso queda incompleto. Lo que ocurrió en la ladera oriental fue parte de una estrategia más amplia de militarización de la ciudad”, señaló.

También resaltó que los informes del colectivo aportan una lectura profunda sobre las causas estructurales de la violencia urbana:

“La ciudad fue hostil con las poblaciones desplazadas. Antes de las operaciones militares ya había una criminalización hacia quienes llegaban buscando refugio. Eso explica por qué fueron las laderas y los barrios periféricos los más golpeados”.

La jornada culminó con un acto simbólico: un árbol en el que cada asistente colgó un corazón con el nombre de personas que el conflicto ha arrebatado. Un gesto que, además de rendir homenaje a la memoria, reafirma el compromiso de Asolavidi con la defensa de los derechos humanos, la justicia y la memoria histórica.