A pesar de que el acto legislativo que creó las Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz (CITREP) garantiza la participación igualitaria de hombres y mujeres, al obligar a que las listas sean paritarias, la elección deja un sinsabor con respecto a la participación real, el resultado en la votación y la representación de las mujeres durante los próximos cuatro años legislativos.
Esta inequidad se evidenció desde el momento cero del proceso electoral en la inscripción de las duplas: en el caso de Bajo Cauca, solo una de las ocho listas inscritas estaba encabezada por mujeres, mientras que en Urabá fueron cinco de las ocho listas. Y esta posición se reflejó en los resultados: en Bajo Cauca, el 14,30% de la votación total fue para mujeres y en Urabá, donde quedó electa Karen López, quien repite curul, se reportó el 56,27% de los votos para candidatas mujeres.


Tablas elaboradas con información del Boletín 50 de la Registraduría Nacional.

Según los datos de la Registraduría Nacional, en total eran 1’438.986 votantes habilitados en todo el país, pero solamente el 46,10% ejerció su derecho al voto (663.387 votantes). Para las dos circunscripciones de Antioquia, en Bajo Cauca solo votó el 32,25% de las personas habilitadas (26.424) y en Urabá el 38,17% (43.011).
De las 16 curules de paz electas en todo el país, cinco fueron alcanzadas por mujeres (31,25%) y las once restantes serán ocupadas por hombres (68,75%).
¿Hubo garantías para la participación real y efectiva de las mujeres?
El sentir de la mayor parte de candidatas es que las mujeres solo fueron una figura para cumplir con las condiciones de participación y lo sintieron al momento de elegir la posición en el tarjetón, en donde fueron asignadas en el número 502, sin ningún tipo de criterio; otras de ellas, afirmaron que fueron buscadas para apoyar la candidatura del hombre que ocupaba el 501 y con la instrucción clara de que la campaña general buscaba lograr que la curul fuera ocupada por el hombre.
Una “figura de relleno”, como muchas de ellas lo nombraron: “nosotras no podemos seguir siendo el relleno del hombre, tenemos que empoderarnos y reconocer que somos inteligentes, capaces y poderosas”.
A pesar de que aún no hay un consolidado de la participación de las mujeres en la votación, el informe Barreras al derecho fundamental a elegir y ser elegido en el marco del proceso de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP) en Colombia para el periodo 2022 – 2026, señaló que para las elecciones de 2021, prevalecieron expresiones discriminatorias y estigmatización a candidatas por el hecho de ser mujeres, lideresas, víctimas, campesinas y de grupos étnicos. Así mismo, el informe afirmó que “preocupa que persistan factores de riesgo, por el desmonte progresivo de los esquemas de seguridad de las mujeres por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP) luego de la campaña, lo que las hace más vulnerables. Afirman que ser duplas les ha traído riesgos en territorio, y especialmente a todas las mujeres”.
“Ese es el sentir de las mujeres, porque las mujeres tenemos esa particularidad de que siempre estamos en una línea en la que nunca nos ha gustado estar: no al lado del hombre sino detrás del hombre. Sin embargo, desde que el acto legislativo exige esa paridad, de que debe ser un hombre y una mujer, también hay una desigualdad y hay una brecha grandísima, porque nos pone a competir hombre y mujer dentro de una misma dupla”, explicó una de las candidatas.
Para Sofía Bernal, asistente de programa de la Corporación Mujeres Que Crean es importante preguntarse quiénes de las mujeres que fueron electas realmente representan y defienden los derechos de las mujeres, pues algunas de ellas cuentan con señalamientos de la misma comunidad en relación a su ejercicio político y su representatividad como víctima en los territorios.
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“Si bien este año fueron elegidas cinco mujeres en las 16 curules de paz, sé que tres de ellas tenían como vínculos muy cuestionados sobre su gestión y su financiación para las campañas; entonces, si bien aumenta el número de mujeres que llegan a la CITREP, es importante poner la pregunta sobre el hecho de que realmente se está garantizando una plena inclusión de los intereses de las mujeres en esos espacios, eso es algo que se debe problematizar”, comentó Bernal.
Sin embargo, en las campañas siempre buscaron visibilizar el empoderamiento y liderazgo de las mujeres en los diferentes territorios, buscando, justamente, eliminar esa figura de relleno y ser reconocidas como referentes sociales y políticos dentro de sus comunidades.
“Es una oportunidad única que se nos está brindando y nosotras tenemos que empezar a abrir ese camino, que quizás se nos haga un poco más difícil, pero detrás de nosotras van a haber otras mujeres que van a llegar también a tener las mismas aspiraciones, pero que van a ir encontrando el camino un poco más despejado”, afirmó una de las candidatas de Urabá.


Para Zulhy Tobón, integrante del Instituto Popular de Capacitación – IPC y quien acompañó el proceso electoral en las subregiones de Urabá y Bajo Cauca para la CITREP, estos resultados dejan un sabor amargo en los procesos de mujeres y no lograron consolidarse como el escenario transformador que las víctimas esperaban. “Estas curules, que tienen un componente rural, parecen haber sucumbido ante las dinámicas políticas tradicionales, dejando como saldo una representación de mujeres preocupantemente baja. En estos territorios, donde la guerra golpeó con más fuerza, nos faltó identificar y respaldar candidaturas que nos representen genuinamente como mujeres rurales; liderazgos con trayectoria social que honraran el espíritu del Acuerdo de Paz.
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Pedagogía electoral para las mujeres
Durante este proceso electoral, la Corporación Mujeres Que Crean y el Instituto Popular de Capacitación realizaron diferentes espacios de pedagogía electoral para Senado, Cámara y CITREP con diferentes mujeres de los territorios rurales y urbanos con el objetivo de visibilizar las candidaturas de las mujeres pero también para movilizar a los liderazgos femeninos en torno a una votación consciente y clara que posicionaran agendas específicas en el tema de género.
“Realizamos diversos foros en Medellín, Urabá y Bajo Cauca para que las mujeres pudieran escuchar, conocer y debatir las propuestas que tenían las candidatas de Antioquia para estas elecciones legislativas, justamente como una acción afirmativa ante la baja capacidad adquisitiva, la desigualdad en recursos económicos y el poco apoyo que tienen los partidos y los movimientos políticos para apoyar a estas mujeres”, expresó Bernal.
El espacio formativo, además, evidenció que muchas mujeres no conocían las candidatas mujeres, sus propuestas y, mucho menos, cómo se debía votar: “Hay mucho desconocimiento sobre cómo se vota, cómo funciona y para qué son. Además, para las CITREP, encontramos que no hay credibilidad ni legitimidad porque muchas de las personas que ya habían estado en esos cargos se habían encargado de desprestigiarlos, al punto de que ya la gente no creyera ni quisiera participar de las votaciones. Entonces, también parte como del ejercicio que nos encontramos en la pedagogía es que las mujeres tenían muchas preguntas, muchas inquietudes, mucho desconocimiento”, puntualizó la asistente de programa de Mujeres Que Crean.



Estos resultados evidenciaron que aún hay un largo camino en el posicionamiento de las agendas de las mujeres y de ellas como liderazgos valiosos. Tobón, del IPC, recalca que “no basta con crear espacios si estos son capturados por las prácticas del pasado, es necesario apostar por la formación y el liderazgo de las mujeres para que no se extingan con la transitoriedad. Para que nuestra incidencia sea real, es importante que las mujeres rurales aspiren y accedan al centro de la toma de decisiones, asegurando que la memoria de las víctimas no se diluya en la política tradicional”.
Este fue el segundo y último periodo legislativo para que las víctimas puedan tener una real participación y reconocimiento en el Congreso de la República, por ello, es fundamental que quienes estén ocupando estos cargos prioricen las necesidades rurales de los territorios: implementación del Acuerdo de Paz, implementación de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial y política honesta de cara a garantizar el bienestar y la memoria de las víctimas del conflicto armado.